Las dos cosas que más asustan de cocinar con niños son las dos que más quieren hacer. Prohibirlas del todo sale caro, porque el niño que no ha cortado nunca con un cuchillo lo cogerá por primera vez un día que no haya nadie mirando. Se enseña pronto, por pasos y con el utensilio de cada edad. Con el fuego la cuenta es otra, y casi todo lo hace el adulto.
7 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Con qué se corta a cada edad
Se sube de columna cuando la anterior sale sin pensar, no al cumplir años.
Tres utensilios para aprender a cortar
Cuchillo de mesa
Cuchillo de sierra pequeño
Cuchillo de cocina pequeño
Cómo es
Punta redonda, sin filo. El de untar.
Punta redonda y dientes finos. El de la fruta o el del tomate.
Hoja lisa de unos diez centímetros, con filo de verdad.
Desde cuándo
Hacia los cuatro años.
Hacia los seis.
Hacia los ocho, con práctica previa.
Qué corta
Plátano, fresa, queso tierno, verdura cocida.
Tomate, pepino, pan, fruta con piel.
Zanahoria, manzana, cebolla, hierbas.
Qué se aprende
La postura de la mano que sujeta.
El movimiento de sierra: el cuchillo va y viene, no aplasta.
A cortar de arriba abajo y hacia delante, despacio.
Criterio de oficio: las edades son las que usamos como punto de partida en grupo. Un cuchillo que no corta obliga a apretar, y apretando es como se escapa; por eso el último escalón es un cuchillo afilado y pequeño, no uno grande y romo.
Antes del cuchillo, la tabla
La mitad de los cortes vienen de algo que se mueve: la tabla sobre la mesa o el alimento sobre la tabla. La tabla se fija poniendo debajo un paño húmedo bien escurrido o una hoja de papel de cocina mojada. Se comprueba empujándola con un dedo: no debe deslizarse.
Lo redondo rueda, así que antes de darle una zanahoria o medio pepino a un niño, el adulto hace un primer corte a lo largo y lo apoya por la cara plana. Solo con eso, una pieza difícil se vuelve fácil.
Y la altura. La tabla debe quedar hacia la cintura del niño, con los codos sueltos. Si corta con los hombros subidos, la mesa es alta: se le sube en algo estable o se le cambia de mesa.
La mano que sujeta: el puente y la garra
La mano que tiene el cuchillo casi nunca se corta. Se corta la otra. Estas dos posturas se enseñan primero con un cuchillo de mesa y un plátano.
El puentePara partir algo por la mitad. El pulgar a un lado de la pieza y los demás dedos al otro, formando un arco. El cuchillo pasa por debajo del arco, por el centro. Sirve para la fresa, el tomate, el huevo cocido.
La garraPara hacer rodajas. Las yemas de los dedos se meten hacia dentro, como si se arañara la mesa, y sujetan la pieza con el pulgar escondido detrás. Los nudillos quedan por delante de las uñas; el cuchillo baja pegado a ellos y la mano retrocede a cada corte.
Los ojosEn el cuchillo, siempre. Para hablar o mirar a otro sitio, primero se deja el cuchillo en la tabla. Es la norma que más veces hay que repetir.
El ritmoDespacio. Nadie corta deprisa en un taller y no se premia al que acaba antes. Las rodajas desiguales están bien.
Cinco normas que se dicen antes de repartir
Se explican con los cuchillos todavía en la caja. Una vez repartidos, nadie escucha.
El cuchillo vive en la tabla. Cuando no corta, descansa tumbado en la parte de arriba de la tabla, con el filo hacia fuera del niño. No se queda en la mano mientras se espera.
No viaja. Nadie camina con un cuchillo. Si hay que llevarlo a otro sitio, lo lleva un adulto.
No se pasa de mano en mano. Se deja en la mesa y el otro lo coge de la mesa.
No va al fregadero. Un cuchillo bajo el agua jabonosa no se ve. Se entregan al adulto, que los lava aparte.
Uno cada vez. En un grupo de pequeños no hace falta un cuchillo por niño. Con dos o tres por mesa y turnos, el adulto puede mirar a quien corta.
El pelador y el rallador cortan tanto como un cuchillo y se suelen dar sin explicación. El pelador se usa con la pieza apoyada en la tabla y empujando hacia fuera, lejos de la mano que sujeta. Con el rallador se para cuando queda un trozo del tamaño de una nuez; ese resto se lo come el cocinero. Las tijeras de cocina, en cambio, son una buena manera de empezar para los de cinco y seis años: cortan cebollino, perejil o tiras de jamón con un gesto que ya conocen.
El fuego: casi todo es del adulto
La Asociación Española de Pediatría señala que el noventa por ciento de las quemaduras infantiles ocurren en el hogar, sobre todo en la cocina mientras se prepara la comida, y que la más frecuente en niños es la escaldadura, la que produce un líquido caliente.1 Entre sus consejos de prevención está no permitir que los niños pequeños estén en la cocina mientras se guisa.1 Cocinar con niños no va contra esa recomendación si se entiende bien. Ellos trabajan en la parte fría, y cuando algo hierve o se fríe, se apartan.
En casa, las costumbres que da la AEP son pocas y claras: cocinar en los fuegos de dentro, poner el mango del cazo o de la sartén hacia dentro, y cuidado al encender el horno, porque la puerta transparente llama la atención de los pequeños.2
A eso el oficio añade un reparto. El horno es del adulto: lo enciende, mete la bandeja y la saca. El niño mira por el cristal desde una distancia marcada; en un aula, una tira de cinta de pintor en el suelo a un metro y medio funciona mejor que cualquier aviso. La bandeja caliente se deja en un sitio decidido de antemano, alto y al fondo, nunca en la mesa donde trabajan. El agua hirviendo y el aceite caliente no se mueven con niños alrededor. El microondas engaña: el recipiente sale templado y lo de dentro quema, y al destapar sale vapor; lo abre el adulto.
Hacia los nueve o diez años, y de uno en uno, pueden remover algo a fuego bajo con una cuchara de mango largo o dar la vuelta a una tortita con espátula. Con el adulto al lado, las mangas ajustadas y el pelo recogido. La condición se comprueba antes, en frío: que pare en cuanto oye «para».
Qué cocinar para practicar
El corte se aprende cortando mucho de lo mismo. Las recetas que más enseñan son las que piden un montón de trozos parecidos: una macedonia, unas brochetas de fruta, la verdura de una pizza, el tomate de un guacamole. Están en recetas sin horno y en la pizza.
Para la primera vez con cuchillo que corta, lo mejor es el calabacín o el pepino partidos a lo largo. Son firmes, no tienen hueso ni jugo que resbale, y se apoyan en plano. La manzana y la zanahoria cruda son duras y van después. La cebolla, que resbala por capas y hace llorar, la última.
Con un cuchillo de mesa de punta redonda, hacia los cuatro años, cortando cosas blandas como plátano o fresas. Lo que aprende ahí es la postura de la mano que sujeta, que es la que luego le protege.
¿Son mejores los cuchillos de plástico para niños?
Sirven para lo blando, igual que un cuchillo de mesa. Para verdura firme hace falta un cuchillo que corte: uno que no corta obliga a apretar y se escapa con más facilidad.
¿Qué es la garra?
La postura de la mano que sujeta al hacer rodajas: las yemas dobladas hacia dentro y el pulgar detrás, de modo que los nudillos quedan por delante de las uñas y el cuchillo baja pegado a ellos.
¿Puede un niño meter y sacar la bandeja del horno?
En Primaria, no. El horno lo maneja un adulto. El niño prepara la bandeja en frío y mira por el cristal desde una distancia marcada.
¿Qué hago si se quema?
La AEP indica enfriar enseguida con agua fresca durante diez a veinte minutos, sin hielo. Si es algo más que una rojez pequeña, se cubre con una gasa sin apretar y se consulta con el pediatra; si es urgente, 112.
De dónde salen los datos
1 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Quemaduras» (dónde se queman los niños, qué hacer ante una quemadura y cómo prevenirlas). Ver la fuente
2 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Prevención de accidentes en niños entre 2 y 6 años». Ver la fuente