Cocinar con un grupo grande: veinte niños y una receta
Una receta que sale perfecta con dos niños en casa puede hundirse con veinte en un aula, y casi nunca por la receta. Se hunde porque hay un solo bol y diecinueve mirando, porque alguien tiene que pesar harina mientras el resto espera, o porque el horno admite doce magdalenas y hacen falta cuarenta. Con un grupo se cocina de otra manera. Se prepara más antes y se elige la receta por cómo se reparte.
8 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
La unidad es la mesa, no la clase
Veinte niños alrededor de un adulto que cocina están viendo una demostración. Para que cocinen ellos, el grupo se parte en mesas de cuatro a seis, y cada mesa hace la receta entera con su bol, su cuchara y sus ingredientes. Seis es el límite: con siete, siempre hay uno que no llega al bol.
Dentro de la mesa, el problema es el turno. Se arregla con una norma que se dice al principio: cada ingrediente lo echa una persona distinta y, al remover, el bol va pasando hacia la derecha a cada diez vueltas, contadas en voz alta. Contar les da algo que hacer mientras esperan.
A partir de los ocho años funciona repartir cargos por mesa, escritos en una tarjeta: quien lee la receta, quien va a por los ingredientes, quien vigila que nadie pruebe la masa y quien avisa cuando la mesa ha terminado. Con los pequeños, el único cargo que hace falta es el de un adulto cerca, y una mesa de cinco de tres o cuatro años necesita el suyo.
Lo que se trae hecho de casa
En un grupo, todo lo que solo puede hacer una persona a la vez es un atasco. Se quita antes.
Ingredientes medidosCada mesa recibe una bandeja con lo suyo ya pesado, en vasos o tarrinas con su nombre: «harina», «azúcar». Pesar con veinte delante cuesta diez minutos por mesa. Si se quiere que midan, se elige una receta que se mida a vasos.
Lo que tardaLas masas que reposan llegan reposadas; la mantequilla, blanda; la fruta, lavada. Lo que hay que cortar con cuchillo afilado viene cortado.
Una receta por mesaEn grande y con dibujos, plastificada o dentro de una funda. Seis pasos como mucho. La leen ellos; el adulto no la dicta.
La lista de alergiasPreguntada a las familias antes de comprar, y con la receta ya adaptada para todos. El día del taller solo se repasa.
Qué receta se reparte bien
Una receta de grupo se elige por tres preguntas: si cada uno puede hacer la suya, si depende del horno y si cabe en la sesión.
Recetas de la guía, vistas con un grupo de veinte
Cada niño la suya
Sin horno
Cabe en hora y media
Se lleva a casa
Brochetas de fruta
Vasitos de yogur
Guacamole o hummus por mesas
Galletas, con la masa hecha
Pizza, con la masa hecha
Panecillos, con el primer reposo hecho
Bizcocho de yogur en cápsulas
Criterio de oficio. «Cabe en hora y media» cuenta con que lo indicado se trae hecho y con un horno doméstico. Cada receta está en su página de esta guía.
El horno es el cuello de botella
Antes de elegir receta se hace una cuenta: cuántas bandejas caben, cuántas piezas por bandeja y cuántos minutos por tanda. Un horno doméstico con dos bandejas hornea unas veinticuatro magdalenas o treinta galletas cada vez. Si la receta pide más tandas de las que caben en el tiempo que queda después de cocinar, hay que cambiar algo: menos piezas por niño, piezas más pequeñas o una receta sin horno.
Se hornea por mesas y en el orden en que terminan. La mesa que mete su bandeja pasa a recoger y a lavarse las manos; así, el horno y la limpieza avanzan a la vez. Un adulto se queda fijo junto al horno todo el tiempo que esté encendido, con una zona marcada en el suelo que los niños no cruzan. Ese adulto no atiende mesas.
Lo horneado tiene que estar hecho por dentro. La Organización Mundial de la Salud da como referencia que los alimentos alcancen 70 grados al cocinarlos;1 en un bizcocho o una magdalena, la comprobación de siempre es el palillo, que sale limpio. La primera tanda sirve de prueba, porque un horno prestado nunca calienta como el de casa.
Si el horno está en otra sala, en la cocina del colegio por ejemplo, las bandejas viajan con un adulto y los niños no. Y siempre hay un plan para cuando el horno falla, que alguna vez falla: una de las recetas frías, con sus ingredientes en una bolsa aparte.
Una receta de grupo: el bizcocho de yogur
Se mide con el vaso del yogur, así que no hace falta báscula y cada mesa puede medir lo suyo. Por mesa: un yogur natural de 125 gramos, tres huevos, un sobre de levadura química de 16 gramos, aceite de girasol o de oliva suave, azúcar y harina de trigo corriente. Desde los cinco años.
Uno
El yogur
Se vuelca en el bol. El vaso se lava, se seca y pasa a ser la medida.
Dos
Huevos y azúcar
Tres huevos, cascados antes uno a uno en un cuenco, y dos vasos de azúcar. Se mezcla con varillas hasta que no cruja.
Tres
El aceite
Un vaso. Si se quiere, la ralladura de un limón, que la ralla el adulto o un mayor.
Cuatro
Harina y levadura
Tres vasos de harina, rasos, con el sobre de levadura mezclado. Se remueve lo justo para que no queden grumos.
Cinco
Al molde
En cápsulas de magdalena, llenas hasta dos tercios: salen unas quince, según el tamaño. O en un molde de 22 a 24 centímetros, untado de aceite.
Seis
Horno
A 180 grados y precalentado. Las cápsulas, de veinte a veinticinco minutos; el molde, de treinta y cinco a cuarenta. El palillo debe salir limpio.
Por qué funciona y qué falla
Con un grupo se hornea en cápsulas y no en molde por tres motivos: tardan la mitad, cada niño tiene la suya con su nombre escrito en el papel, y se enfrían a tiempo de llevarlas. El molde grande queda para casa.
El orden de los vasos importa. Después de medir el aceite, el vaso queda untado y la harina se pega a las paredes: o se miden antes los tres vasos de harina en un cuenco aparte, o se seca el vaso con papel entre medias. Con los niños se recuerda con la cuenta «uno, dos, tres»: uno de aceite, dos de azúcar, tres de harina.
Qué suele fallar. Abrir el horno antes de tiempo, y el bizcocho se hunde; no se abre hasta pasados dos tercios del tiempo. Llenar las cápsulas hasta arriba, que desbordan. Confundir la levadura: aquí va la química, la de sobre para repostería, y no la de panadería que se usa en el pan. Y las cápsulas de papel sueltas sobre la bandeja, que se abren con el peso: van dentro de un molde de magdalenas o de dos en dos.
La masa lleva huevo y harina crudos y no se prueba. Lleva gluten, huevo y leche. Y una vez frío, el bizcocho va en bolsa de papel o en una caja; la misma guía de la OMS aconseja no dejar alimentos cocinados más de dos horas a temperatura ambiente,1 así que se dice a las familias que es para esa tarde o para guardarlo bien en casa.
Todos a la vez o por estaciones
Las dos maneras de mover a veinte niños por una receta.
Dos formas de organizar un taller de cocina con un grupo
Todas las mesas a la vez
Por estaciones
Cómo es
Cada mesa hace la misma receta, al mismo ritmo, guiada desde el centro.
Cada mesa es un paso distinto y los grupos rotan cada diez o quince minutos.
Material
Uno por mesa de todo: más boles, más varillas.
Uno de cada cosa: una sola batidora, una sola tabla de cortar.
Adultos
Uno que guía y otro que circula y lleva el horno.
Uno por estación que lo necesite, fijo.
Va bien para
Recetas de un solo recorrido: bizcocho, galletas, pizza.
Un menú de varias recetas frías, o cuando hay poco material.
Lo que falla
Las mesas rápidas se aburren esperando a las lentas.
Las rotaciones: si una estación se alarga, se atasca toda la rueda.
Criterio de oficio. Para las mesas rápidas se tiene preparada una tarea de relleno: decorar la bolsa donde se llevarán lo cocinado.
Recoger también es del taller
Los últimos quince minutos son de recogida y se anuncian desde el principio. Cada mesa lleva sus boles a un barreño, tira los restos, pasa papel por la mesa y se lava las manos. Dos barreños, uno con agua jabonosa y otro para aclarar, resuelven un aula sin fregadero. Quien presta la sala la quiere encontrar como la dejó, y de eso depende que la preste otra vez.
Las recetas con sus cantidades están en sin horno, galletas, pizza y pan, y por qué las alergias se preguntan antes, en higiene y alergias. Cómo se monta la sala cuando no hay cocina está en el reportaje, Cocinar con niños. Y si lo que necesitas es que alguien lleve el taller montado a tu colegio, biblioteca o asociación, para eso están nuestros talleres de cocina.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos niños por mesa en un taller de cocina?
De cuatro a seis, cada mesa con su bol y sus ingredientes. Con más de seis, alguno se queda sin llegar al bol y deja de participar.
¿Qué receta va mejor con veinte niños?
Una en la que cada uno haga su pieza y que no dependa de pesar: brochetas o vasitos si no hay horno; bizcocho de yogur en cápsulas, galletas o pizza con la masa hecha si lo hay.
¿Cómo se hace el bizcocho de yogur?
Un yogur natural y, con su vaso, uno de aceite, dos de azúcar y tres de harina; tres huevos y un sobre de levadura química. A 180 grados: de veinte a veinticinco minutos en cápsulas o de treinta y cinco a cuarenta en molde.
¿Cuántos adultos hacen falta?
Depende de la edad y de la receta, y conviene preguntárselo a quien organice el taller. Como criterio de oficio, con horno encendido hace falta un adulto que no se mueva de su lado, además de quien atiende las mesas.
¿Y si el aula no tiene horno?
Se elige una receta fría, o se hornea en la cocina del centro llevando las bandejas un adulto. Conviene tener siempre una receta sin horno de reserva.
De dónde salen los datos
1 Organización Mundial de la Salud: «Manual sobre las cinco claves para la inocuidad de los alimentos» (cocinar completamente y mantener los alimentos a temperaturas seguras). Ver la fuente