Sin horno y sin fuego se cocina más de lo que parece, y para empezar con niños es lo mejor: nadie espera, nadie se quema y todo el trabajo es suyo. Estas cinco recetas caben en una mesa de aula o en la encimera de casa. Van con sus cantidades, la edad, lo que hace el niño y lo que hace el adulto, y lo que suele torcerse.
7 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Cuál elegir según lo que tengas
Ninguna necesita horno ni fuego. Lo que cambia es si hace falta nevera, enchufe o cuchillo.
Cinco recetas sin horno y lo que pide cada una
Desde 3 años
Sin cuchillo para el niño
Sin enchufe
Sin nevera cerca
Brochetas de fruta
Vasitos de yogur, fruta y galleta
Guacamole
Hummus
Limonada
Criterio de oficio. «Sin cuchillo para el niño» quiere decir que la receta sale aunque todo lo que haya que cortar lo traiga cortado el adulto; a partir de los cinco o seis años, lo blando lo cortan ellos. El hummus pide batidora.
Brochetas de fruta
Edad: desde los tres años. Tiempo: treinta minutos. Para diez brochetas: dos plátanos, doce fresas o tres mandarinas según la época, dos kiwis, un racimo pequeño de uvas sin pepitas, un cuarto de melón o dos rodajas de piña, medio limón y diez palos.
El adulto lava la fruta, pela el kiwi y el melón y corta las uvas a lo largo. Con menores de seis años corta también el resto, en trozos de un bocado, y despunta los palos con unas tijeras; con los más pequeños van mejor los palos planos de helado, que no pinchan, o directamente un vasito y una cuchara.
El niño corta el plátano y las fresas con cuchillo de mesa, exprime el medio limón sobre el plátano para que no se oscurezca y ensarta. Se propone un patrón, dos colores que se repiten, y luego cada uno inventa el suyo. Cinco trozos por palo es la medida: con más, se dobla.
Qué suele fallar. Que se coman la fruta mientras ensartan y falte; se compra un tercio más. Que la fruta muy madura se rompa al pincharla: el plátano y el kiwi, firmes. Y los palos convertidos en espadas, que se evita repartiéndolos cuando la fruta ya está cortada y recogiéndolos al terminar de comer.
Vasitos de yogur, fruta y galleta
Edad: desde los tres años. Tiempo: veinte minutos. Por vasito: un yogur natural de 125 gramos, dos galletas tostadas sencillas y dos o tres cucharadas de fruta picada (fresa, plátano, melocotón, mandarina). Vasos transparentes, una bolsa de congelación y un rodillo.
El niño hace todo. Mete las galletas en la bolsa, la cierra sacando el aire y las machaca con el rodillo hasta que quedan como arena gruesa. Luego monta por capas: galleta al fondo, yogur, fruta, y otra vez. El vaso transparente es parte de la receta, porque lo que les gusta es ver las rayas.
El adulto pica la fruta, o la deja cortar a los de cinco años en adelante, y mantiene los yogures en frío hasta el momento de usarlos. La referencia de la AESAN es conservar los alimentos en frío a cinco grados como máximo y no dejarlos más de dos horas a temperatura ambiente.2 En un aula sin nevera, los yogures viajan en una nevera portátil con hielo y el vasito se come allí; no se manda a casa.
Qué suele fallar. La bolsa mal cerrada, que revienta al primer golpe. La galleta, que se ablanda si el vasito espera más de media hora: se monta y se come. Y la mezcla, porque alguno remueve todo y se queda sin capas; se avisa de que la cuchara entra recta hasta el fondo.
Guacamole
Edad: desde los tres años aplastando; desde los seis, cortando. Tiempo: veinte minutos. Para seis u ocho, a untar: dos aguacates maduros, un tomate pequeño, un trozo de cebolleta del tamaño de una nuez, el zumo de media lima o medio limón y media cucharadita de sal. Unas hojas de cilantro si gusta. Para mojar, pan tostado o bastones de pepino.
El adulto abre los aguacates y les quita el hueso; es el único paso con riesgo y lo hace siempre él. Pica la cebolleta muy fina.
El niño saca la pulpa con una cuchara, la aplasta con un tenedor en un bol hondo, exprime la lima y la echa enseguida, que es lo que frena el oscurecimiento. Corta el tomate en dados pequeños, con cuchillo de sierra desde los seis años, y lo mezcla con la cebolleta y la sal. Se prueba y se corrige, que casi siempre pide una pizca más de sal o unas gotas más de lima.
Qué suele fallar. Los aguacates. Si están duros no hay receta, y no maduran en una tarde: se compran con tres o cuatro días de margen y se eligen los que ceden un poco al apretar junto al rabito. El otro fallo es triturarlo con batidora, que lo deja como una crema sin gracia; con tenedor queda con tropezones, que es como debe quedar.
Hummus
Edad: desde los cinco años. Tiempo: veinte minutos. Para seis u ocho, a untar: un bote de garbanzos cocidos de 400 gramos, una cucharada colmada de tahini (pasta de sésamo), el zumo de medio limón, medio diente de ajo sin el germen, dos cucharadas de aceite de oliva, media cucharadita de sal, una pizca de comino y tres o cuatro cucharadas de agua fría. Pimentón dulce para decorar.
El niño escurre los garbanzos en un colador y los lava bajo el grifo hasta que el agua sale sin espuma. Exprime el limón, mide las cucharadas y lo echa todo en el vaso de la batidora. Al final extiende el hummus en un plato con el dorso de una cuchara, hace un surco en espiral y lo riega con un hilo de aceite y el pimentón.
El adulto tritura. La batidora de brazo es suya: se enchufa cuando todo está dentro y se desenchufa antes de sacar nada. Se añade el agua cucharada a cucharada hasta que la crema queda lisa.
Qué suele fallar. El ajo: un diente entero lo estropea para un paladar de siete años; medio, y pequeño. El espesor, que se arregla con agua y no con más aceite. Y el sésamo, que es uno de los catorce alérgenos de declaración obligatoria: si alguien del grupo es alérgico, esta receta se cambia por otra.
Limonada
Edad: desde los tres años. Tiempo: quince minutos. Para seis vasos: cuatro limones, un litro de agua fría, cuatro cucharadas de azúcar y unas hojas de hierbabuena. Un exprimidor manual, una jarra y un colador.
El adulto parte los limones por la mitad.
El niño los hace rodar antes sobre la mesa apretando con la palma, que así dan más zumo, y los exprime. El zumo se cuela a la jarra, se le añade el azúcar y se remueve hasta que deja de crujir en el fondo: el azúcar se disuelve mal en agua fría y bien en el zumo. Entonces se echa el agua y la hierbabuena, frotada entre las manos. Se prueba y se ajusta.
Qué suele fallar. Echar el agua antes que el azúcar, y pasarse la tarde removiendo. Las pepitas, si nadie cuela. Y los ojos: exprimir salpica, y un niño con zumo de limón en un ojo deja de cocinar un buen rato. Se exprime con el limón mirando hacia abajo y sin acercar la cara.
Acompaña a cualquiera de las otras, y es la que más enseña a probar y corregir.
Preguntas frecuentes
¿Qué receta sin horno hago con niños de tres años?
Brochetas de fruta con la fruta ya cortada, vasitos de yogur con galleta machacada o limonada. En las tres trabajan con las manos y no hay cuchillo ni calor.
¿Qué cantidades hacen falta para un grupo de veinte?
Las recetas dan para seis, ocho o diez raciones. Para veinte se doblan y se reparten en cuatro mesas, cada una con su bol. De fruta conviene comprar un tercio más, porque parte se come por el camino.
¿Cómo evito que el plátano y el aguacate se pongan negros?
Con zumo de limón o de lima nada más cortarlos o aplastarlos, y preparándolos al final. Aun así, son recetas para comer en el momento.
¿Se pueden llevar a casa?
Las brochetas y la limonada, sí, para esa misma tarde. Lo que lleva yogur se come en el taller si no hay nevera: la referencia de la AESAN es no dejar los alimentos más de dos horas a temperatura ambiente.
¿Y si no tengo batidora para el hummus?
Sale más rústico aplastando los garbanzos con un tenedor o un pasapurés, con paciencia y un poco más de agua. Con un grupo, es una buena tarea para turnarse.
De dónde salen los datos
1 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Atragantamiento en la infancia: prevención y tratamiento» (alimentos de riesgo). Ver la fuente
2 Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN): «Prevenir intoxicaciones alimentarias en verano», normas para la preparación higiénica de los alimentos. Ver la fuente