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Cocinar con niños: qué puede hacer a cada edad

A un niño de tres años se le puede dar una tarea de cocina de verdad, y a uno de diez también; lo que cambia es cuál. Casi todos los enfados en una cocina con niños vienen de haber repartido mal: al pequeño le toca mirar y al mayor le toca remover. Aquí va el reparto que funciona, tramo a tramo, y cómo saber si tu hijo está en el tramo que le toca por edad o en otro.

7 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Tres niños con gorro y delantal de cocinero posan junto a un cocinero adulto ante una mesa de madera con un rodillo

La regla: una tarea entera, no un trocito de la tuya

Dejar que un niño «eche una mano» suele querer decir pasarle la cuchara diez segundos y quitársela. Eso no es cocinar y él lo sabe. Funciona al revés: se elige una tarea que pueda empezar y terminar solo, se le explica una vez y el adulto se dedica a otra cosa a medio metro. Lavar los tomates es una tarea entera. Desgranar guisantes, también. «Ayúdame con la masa» no lo es.

La edad orienta, y poco más. Un niño de cinco años que cocina cada domingo corta mejor que uno de ocho que no ha cogido nunca un cuchillo. Por eso los tramos de abajo se leen como una escalera: se empieza en el primer peldaño que no domina, tenga los años que tenga, y se sube cuando el anterior le sale sin mirar al adulto.

Hay otra medida que casi nunca se dice: el tiempo. A los tres años, una tarea dura cinco minutos. A los seis, quince. A los nueve aguantan una receta entera de cuarenta. Cuando un niño pequeño abandona la cocina a la mitad, casi siempre es que la tarea era larga, no que no le guste.

Qué tarea, a qué edad

Cada barra marca desde cuándo suele poder hacerlo solo, con un adulto cerca.

Tareas de cocina por edad (años)
23456789101112
Lavar fruta y verdura, rasgar hojas
desde los 2
Remover en frío, amasar, volcar lo ya medido
desde los 3
Untar, cortar blando con cuchillo de mesa
desde los 4
Cascar huevos, medir con vaso y cuchara
desde los 5
Pesar con báscula, pelar con pelador, rallar
desde los 7
Cuchillo que corta, sobre tabla
desde los 8
Remover al fuego, con el adulto al lado
desde los 9
Una receta entera siguiendo el papel
desde los 10

Criterio de oficio, sin fuente detrás: son las edades a las que solemos proponer cada tarea en un grupo. En casa, con un niño y un adulto, casi todo puede adelantarse un año. El horno y el aceite caliente no aparecen porque son del adulto a cualquier edad de Primaria.

De dos a cuatro años: las manos dentro

A esta edad cocinar es tocar. Lavan fruta en un barreño con dos dedos de agua, rasgan lechuga, arrancan las hojas de la albahaca, aplastan un plátano con un tenedor, echan al bol lo que el adulto ha medido y remueven mezclas frías. Amasar les sale desde el primer día, y por eso el pan y la pizza son buenas recetas para los pequeños aunque parezcan de mayores.

Necesitan estar a la altura de la mesa: una mesa baja, o un taburete estable con el adulto pegado. Un bol grande y pesado, que no vuele cuando remueven. Y las cantidades servidas de antemano en vasitos, porque el paquete de harina entero en manos de un niño de tres años acaba en el suelo.

Con lo que se come a estas edades hay que tener un cuidado aparte. La Asociación Española de Pediatría sitúa entre los alimentos con riesgo de atragantamiento los frutos secos enteros, las uvas, las cerezas y las aceitunas, sobre todo enteras, las salchichas, los caramelos duros y los trozos grandes; recomienda no ofrecer frutos secos enteros antes de los cuatro o cinco años y cortar los alimentos redondos a lo largo.1 En la cocina eso quiere decir que las uvas de la brocheta se cortan antes y las nueces van picadas o no van.

Recetas para este tramo: macedonia con fruta que el adulto ha cortado, panecillos, y cualquiera de las recetas sin horno en la parte de montar.

De cinco a siete: medir, cascar y cortar blando

Aquí entra la receta como tal. Ya entienden que hay un orden y que saltarse un paso tiene consecuencias. Miden con vasos y cucharas, cascan huevos, untan, estiran masa con rodillo, cortan con cortapastas y decoran.

El huevo se casca siempre en un cuenco aparte, uno a uno, y de ahí pasa al bol grande: si cae cáscara se pesca con una cuchara y, si el huevo sale mal, no se ha estropeado toda la masa. Después de cascar, manos al grifo.

Con un cuchillo de mesa de punta redonda cortan lo blando: plátano, fresas, queso tierno, champiñones, calabacín cocido. Es el momento de enseñar la postura de la mano que sujeta, antes de que el cuchillo corte de verdad; el cómo está en cuchillos y fuego.

Leer la receta todavía cuesta. Les sirve una receta dibujada: seis viñetas con el ingrediente y el número de cucharadas. La pueden seguir sin preguntar, que es de lo que se trata.

Recetas para este tramo: galletas de mantequilla a partir de la masa ya reposada, brochetas de fruta, y la pizza de base individual.

De ocho a diez: la báscula, el cuchillo y el papel

Pesan con báscula, y con eso se abre la repostería, donde los gramos mandan. Pelan con pelador, siempre alejándolo del cuerpo y con la zanahoria apoyada en la tabla. Rallan, con el aviso de parar cuando queda un trozo del tamaño de una nuez. Y cortan con un cuchillo pequeño que corta, sobre una tabla que no resbala.

Pueden leer la receta ellos y repartirse las tareas. En un grupo, a esta edad funciona nombrar un encargado de lectura por mesa: lee el paso en voz alta, los demás lo hacen, y nadie avanza hasta que está hecho.

El fuego llega al final del tramo y con el adulto al lado, sin excepciones: remover una salsa a fuego bajo, dar la vuelta a una tortita con espátula. La AEP recuerda que la escaldadura, la quemadura por líquido caliente, es la más frecuente en los niños, y aconseja cocinar en los fuegos de dentro y con los mangos hacia el interior.23 El horno lo abre y lo cierra un adulto.

Recetas para este tramo: la masa de galletas desde cero, el pan con sus dos reposos, el guacamole cortando ellos el tomate.

A partir de once: la receta es suya

Con once o doce años, y práctica detrás, pueden hacer una receta de principio a fin: leerla, sacar lo que hace falta, cocinar y recoger. El adulto pasa a estar en la habitación, disponible, y a ocuparse del horno si todavía no hay costumbre.

Lo que más les falta a esta edad es el antes y el después. Leer la receta entera antes de empezar, que es lo que evita descubrir a mitad de camino que la masa reposa una hora. Y fregar, que también es cocinar.

Es buena edad para darles un encargo con público: la merienda del sábado, el bizcocho del cumpleaños de un hermano. Cuando cocinan para alguien ponen otro cuidado.

Cómo saber que puede subir un peldaño

Ni la edad ni las ganas: estas cuatro señales.

  • Termina la tareaLava todos los tomates, no tres. Quien termina lo que tiene puede con algo más largo.
  • Mira lo que haceMientras corta, mira el cuchillo. Si habla con el de al lado con el cuchillo en la mano, todavía toca cuchillo de mesa.
  • Para cuando se le diceEs la única condición para acercarse al fuego. Se comprueba antes, en frío.
  • Pide ayuda sin soltarDeja el cuchillo en la tabla antes de girarse a preguntar. Cuando lo hace sin que nadie se lo recuerde, ya ha aprendido lo importante.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad puede empezar un niño a cocinar?

Desde los dos años puede lavar fruta, rasgar hojas y echar al bol lo que un adulto ha medido. Son tareas cortas, de cinco minutos, y con el adulto al lado.

¿A qué edad puede usar un cuchillo?

Hacia los cuatro años, un cuchillo de mesa de punta redonda para cortar cosas blandas. Un cuchillo que corta de verdad, hacia los ocho, sobre una tabla estable y después de haber practicado la postura de la mano. Es una orientación de oficio: depende de la práctica de cada niño.

¿Cuándo puede acercarse al fuego?

Al final de Primaria, hacia los nueve o diez años, para remover a fuego bajo con un adulto al lado. La condición es que pare en cuanto se le dice. El horno lo maneja siempre un adulto.

¿Qué receta hago con un niño de tres años?

Una en la que pueda meter las manos: panecillos, una macedonia con la fruta ya cortada, o montar brochetas y vasitos. Mejor una tarea corta que termine él que una receta larga que acabes tú.

¿Y si no quiere seguir a mitad de receta?

Con los pequeños suele ser que la tarea era larga. Se le deja ir y se le llama para el último paso, el que se ve: decorar, o sacar la bandeja a la mesa.

De dónde salen los datos

  1. 1 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Atragantamiento en la infancia: prevención y tratamiento» (alimentos de riesgo y cómo prevenirlo). Ver la fuente
  2. 2 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Quemaduras». Ver la fuente
  3. 3 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Prevención de accidentes en niños entre 2 y 6 años». Ver la fuente

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