Reportaje · 3 de 8

Cocinar con niños

Una receta es de las pocas cosas que un niño puede hacer de principio a fin y que luego alguien se come. Por eso engancha, y por eso sale mal cuando el adulto acaba haciéndolo todo «para que quede bien». Esto va de repartir: qué hace él, qué haces tú, qué receta cabe en el tiempo que hay y cómo se cocina con veinte niños en un aula que no tiene cocina.

10 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Una niña con gorro de cocinera cocina con sus compañeros

Lo primero es quién hace qué

En una cocina con niños hay tres clases de tareas. Las que son suyas enteras: lavar, medir, mezclar, amasar, dar forma, decorar. Las que se hacen juntos, con las manos del adulto cerca: cortar, cascar huevos, rallar. Y las que son del adulto y no se discuten: el horno, el aceite caliente, la batidora y abrir un aguacate. Un taller sale bien cuando la primera lista es la más larga.

Lo que suele pasar es justo lo contrario. El adulto pesa, mezcla y hornea, y al niño le queda poner los fideos de colores. Se nota enseguida, porque a los diez minutos el niño está debajo de la mesa. La receta buena para cocinar con niños es la que tiene muchos pasos que puede hacer él, aunque luzca menos.

Qué tarea corresponde a qué edad, de los dos a los doce años, está en cocinar por edad.

Antes de elegir receta, mira el reloj

Tiempo de principio a fin, contando reposos, horno y enfriado. Es el dato que decide si una receta cabe en una tarde o en un taller.

Recetas de esta guía: minutos desde que se empieza hasta que se come
0 min30 min60 min90 min120 min150 min
Limonada
15 min
Guacamole o vasitos de yogur
20 min
Brochetas de fruta
30 min
Bizcocho de yogur en cápsulas
1 hora
Galletas de mantequilla, decoradas
1 h 45
Pizza
2 horas
Panecillos
2 h 30

Tiempos sumados de las recetas de esta guía, con un horno doméstico. En galletas, pizza y pan, más de la mitad es espera: por eso en un taller la masa suele llegar hecha.

Cómo se elige una receta para niños

Tres preguntas, por este orden. La primera es el tiempo, y está en el gráfico de arriba. La segunda, si cada niño puede hacer su pieza: una galleta, un panecillo, una pizza de un palmo, una brocheta. Un bizcocho grande entre seis es de todos y de nadie; quince magdalenas con el nombre en el papel son de cada uno. La tercera es si se ve el cambio. La masa que dobla su tamaño, la mantequilla que desaparece en la harina, la glasa que se endurece. Lo que enseña una receta está ahí.

Para empezar, lo mejor es lo frío. Las recetas sin horno, brochetas, vasitos, guacamole, hummus y limonada, no tienen esperas ni calor, y todo el trabajo es del niño. Son también las que resuelven un aula sin enchufes o un grupo de tres años.

Con horno, el orden natural es de menos a más paciencia. Primero las galletas de mantequilla, donde se aprende que el frío y el grosor importan más que la receta. Después la pizza, que añade la levadura y una hora de reposo. Y al final el pan, con sus dos esperas y nada que disimule un fallo.

Las recetas de temporada ya están contadas en otra parte de estas guías: la cocina de miedo, en el taller de Halloween, y las trufas, en el de Navidad.

Varios niños vestidos de cocineros cortan tomate, pepino y zanahoria sobre tablas de madera

Lo que corta y lo que quema

El cuchillo se enseña; el horno se reserva

Un niño aprende a cortar por escalones: cuchillo de mesa con lo blando hacia los cuatro años, uno de sierra pequeño hacia los seis y uno que corta, sobre una tabla que no se mueve, hacia los ocho. Lo que se enseña primero es la mano que sujeta, que es la que se corta. Son edades de oficio, y dependen más de la práctica que del cumpleaños.

Con el calor no hay escalones hasta el final de Primaria. La Asociación Española de Pediatría recuerda que la mayoría de las quemaduras infantiles ocurren en casa, sobre todo en la cocina, y que la más frecuente es la de un líquido caliente.1 El horno, la bandeja y lo que hierve son del adulto. Las posturas, las normas de la tabla y qué hacer si alguien se quema están en cuchillos y fuego.

Cuatro cosas antes de abrir un paquete

Valen igual para la cocina de casa que para un taller con una clase entera.

  • Las alergias, antes de comprarSe pregunta a las familias, por escrito, antes de decidir la receta. La normativa europea obliga a destacar en las etiquetas catorce sustancias, entre ellas el gluten, el huevo, la leche, los frutos de cáscara y el sésamo,2 así que toca leer la de cada producto. Qué puede comer cada niño lo deciden su familia y su pediatra.
  • Las manos, con jabónMojar, enjabonar al menos veinte segundos, aclarar y secar, según el manual de las cinco claves de la OMS.3 Y otra vez después del baño y de tocar huevo crudo.
  • La masa cruda no se pruebaPor el huevo y por la harina, que también es un alimento crudo: puede llevar microbios que solo mueren al hornear.4 Es la norma que más cuesta y la que antes hay que decir.
  • Lo redondo, cortadoCon los pequeños, las uvas y las aceitunas se cortan a lo largo y los frutos secos no van enteros. Son alimentos que la AEP señala por el riesgo de atragantamiento.5

Un taller de cocina en un aula sin cocina

La mayoría de los talleres de cocina no se hacen en una cocina. Se hacen en un aula, en una biblioteca, en el salón de una asociación o en la sala común de una urbanización. Sale bien si antes de elegir la receta alguien ha ido a mirar el agua, el horno y las mesas.

El agua. Hace falta un grifo con jabón para veinte pares de manos, y no siempre está en la sala. Si está al fondo del pasillo, el lavado se hace en fila antes de entrar y se lleva a la sala lo necesario para no volver: una garrafa de agua, dos barreños para fregar y un rollo de papel por mesa.

El horno. Los colegios con comedor suelen tener uno en la cocina, pero es de quien cocina allí: se pide con días de margen, se pregunta a qué hora queda libre y se va a verlo. Un horno prestado calienta a su manera, así que la primera bandeja es de prueba. Si no hay, sirve un horno eléctrico de sobremesa para grupos pequeños, sobre una mesa aparte, pegada a la pared y con el cable recogido. Y si tampoco, se cocina en frío.

Las mesas. Las de un aula han tenido pegamento y plastilina esa mañana. Se limpian con agua y jabón y se cubre el sitio de cada niño con papel de horno o con un mantel de un solo uso. Se agrupan en islas de cinco o seis, con pasillo alrededor, y la mesa del horno queda fuera del paso, con una raya de cinta en el suelo que los niños no cruzan.

El frío. Yogures, queso, nata y huevos viajan en una nevera portátil con hielo y salen cuando se usan. La OMS da como referencia no dejar los alimentos cocinados o perecederos más de dos horas a temperatura ambiente.3 Lo que lleve lácteos se come en el taller; a casa se mandan las cosas secas.

La sala decide la receta

Tres preguntas en la visita previa, y lo que sale de cada respuesta.

De la sala a la receta
  1. 1
    ¿Hay un grifo cerca?Para lavarse las manos antes y durante, y para recoger.

    Cualquier receta de masa: las manos se van a manchar.Lavado antes de entrar y receta de montar: brochetas o vasitos.

  2. 2
    ¿Hay horno disponible?Reservado, visto y con un adulto que no se mueva de su lado.

    Galletas, bizcocho en cápsulas, pizza o panecillos.Recetas frías, o galletas ya horneadas para decorar.

  3. 3
    ¿Hay nevera o se trae una?Para lácteos, huevos y masas que deben llegar frías.

    Vasitos de yogur, masa de galletas, mozzarella.Fruta, pan, limonada, guacamole: nada que pida frío.

Criterio de oficio.

Hora y media, minuto a minuto

Nuestros talleres de cocina duran noventa minutos. Así se reparten cuando la receta lleva horno, con la masa traída hecha.

Un taller de galletas de noventa minutos
  1. 0:00
    Llegada y manosGorro o pelo recogido, mangas arriba, lavado en fila. Mientras, se enciende el horno.
  2. 0:10
    La receta y las normasQué se va a hacer, en cuatro frases. La masa no se prueba, el horno tiene su raya, el cuchillo vive en la tabla.
  3. 0:15
    Estirar y cortarPor mesas, con la masa fría. Cada bandeja lleva los nombres a lápiz en el papel.
  4. 0:35
    Horno por tandasLa mesa que entrega su bandeja recoge y se lava. Mientras se hornea, se prepara la glasa y los colores.
  5. 0:55
    DecorarCon las primeras galletas ya frías. Es la parte que más les gusta y la que no se recorta.
  6. 1:15
    Recoger y probarBoles al barreño, papel a la basura, mesas limpias. Una galleta se prueba; el resto, a la bolsa con su etiqueta.
  7. 1:30
    DespedidaCada niño se va con su bolsa y un papel que dice qué lleva lo que ha cocinado.

Reparto orientativo. Con un grupo grande no caben todas las tandas de horno en veinte minutos: o cada niño hornea menos, o las galletas llegan horneadas y la sesión es de decorar.

Con muchos niños se prepara más y se improvisa menos

De cocinar con dos a cocinar con veinte cambia, sobre todo, lo que se trae hecho. Los ingredientes llegan medidos por mesa, en vasos con su nombre; las masas, reposadas; lo que pide cuchillo afilado, cortado.

El horno manda. Antes de decidir cuántas galletas o magdalenas hace cada niño se cuentan las bandejas que caben y los minutos de cada tanda. Y siempre hay una receta fría de reserva, con sus ingredientes en una bolsa aparte, para el día en que el horno prestado no funciona. Cómo se reparten las mesas, los turnos y los cargos, y un bizcocho que se mide con el vaso del yogur, están en cocinar con un grupo grande.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad puede empezar un niño a cocinar?

Desde los dos o tres años, con tareas cortas y de manos: lavar fruta, amasar, echar al bol lo que un adulto ha medido. El cuchillo y la báscula llegan después, por pasos, y el horno es del adulto durante toda la Primaria.

¿Qué receta es buena para empezar?

Una fría: brochetas de fruta, vasitos de yogur o limonada. Ni se espera ni hay nada caliente, y lo hace todo él. Con horno, lo primero son las galletas de mantequilla.

¿Se puede hacer un taller de cocina sin cocina?

Sí. Hace falta un grifo cerca para lavarse las manos, mesas limpias y cubiertas, y una receta que se ajuste a lo que haya: fría si no hay horno, sin lácteos si no hay nevera.

¿Cuánto dura un taller de cocina infantil?

Los nuestros duran noventa minutos. En ese tiempo da para lavarse, cocinar, hornear por tandas, decorar y recoger, siempre que las masas que necesitan reposo lleguen hechas.

¿Qué pasa si mi hijo tiene una alergia alimentaria?

Díselo por escrito a quien organice el taller antes de apuntarle y pregunta qué receta se hace y con qué productos. Qué puede comer o tocar lo decidís vosotros con su pediatra.

¿Por qué no pueden probar la masa?

Porque lleva huevo crudo y harina cruda, y los dos pueden tener microbios que solo elimina el horneado. Se prueba cuando sale del horno.

De dónde salen los datos

  1. 1 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Quemaduras». Ver la fuente
  2. 2 Reglamento (UE) n.º 1169/2011, sobre la información alimentaria facilitada al consumidor: artículo 21 y anexo II (sustancias o productos que causan alergias o intolerancias). Diario Oficial de la Unión Europea, en el BOE. Ver la fuente
  3. 3 Organización Mundial de la Salud: «Manual sobre las cinco claves para la inocuidad de los alimentos» (lavado de manos y temperaturas seguras). Ver la fuente
  4. 4 Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, Estados Unidos): «Harina y masa crudas». Ver la fuente
  5. 5 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Atragantamiento en la infancia: prevención y tratamiento». Ver la fuente

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