Higiene y alergias: lo que se hace antes de abrir un paquete
En un taller de cocina con niños, una galleta quemada es lo de menos. Lo que puede salir mal de verdad es una masa cruda que alguien se come a escondidas, un bizcocho que pasa tres horas al sol o una avellana en una receta que «no llevaba frutos secos». Casi todo se resuelve antes de empezar, con cuatro costumbres y una pregunta a las familias.
7 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Las manos: veinte segundos de jabón
El lavado que describe la Organización Mundial de la Salud en su manual de las cinco claves.1 Con niños se hace en fila y se mira, porque «ya me las he lavado» significa casi siempre «las he mojado».
Uno
Mojar
Con agua corriente. Mangas remangadas hasta el codo antes de abrir el grifo.
Dos
Enjabonar
Al menos veinte segundos: palmas, dorsos, entre los dedos y las uñas. Una canción corta entera.
Tres
Aclarar
Con agua corriente, hasta que no quede espuma.
Cuatro
Secar
Con papel de un solo uso. Un trapo que pasa por veinte manos deja de estar limpio en la tercera.
Cuándo se lavan otra vez
Antes de empezar se lava todo el mundo. Después hay cuatro momentos en que se vuelve al grifo sin discusión: al volver del baño, después de tocar huevo crudo, después de tocar harina cruda y después de sonarse, toser en la mano o tocarse el pelo. La AESAN lo resume en que quien manipula alimentos tenga las manos siempre limpias y las lave cada vez que haga falta y siempre que use el servicio.2
Lo demás es preparación: pelo largo recogido, mangas arriba, delantal si hay, pulseras fuera.
La masa cruda no se prueba
Es la norma que más cuesta, porque chupar la cuchara forma parte del recuerdo de cocinar de casi todos los adultos. El motivo que suele darse es el huevo, y es cierto, pero hay otro que casi nadie conoce: la harina.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos lo explican así: la harina no parece un alimento crudo, pero la mayoría de las harinas lo son, y pueden llevar microbios como E. coli o Salmonella que solo mueren al hornear o cocinar. Recomiendan no probar masas ni mezclas crudas, no dejar que los niños jueguen con masa hecha con harina cruda ni la coman, y lavarse las manos después de tocar harina o huevos crudos.3
En un taller la norma se dice al principio, una vez y con su porqué: «la masa se come cuando sale del horno». Ayuda retirar los boles sucios de la mesa en cuanto la bandeja entra al horno.
Con el huevo, dos costumbres de la AESAN que valen para casa: no lavar los huevos, y si están muy sucios, lavarlos justo antes de usarlos; y las preparaciones con huevo crudo que no se van a cocinar, consumirlas de inmediato, no guardar las sobras y, si no se toman en el momento, conservarlas en frío.2 Por eso la glasa de las galletas de esta guía se hace con azúcar y limón, sin clara.
Calor, frío y el reloj
Las cifras que dan la OMS y la AESAN. No hace falta termómetro para un bizcocho, pero sí saber qué no se deja encima de la mesa.
Temperaturas y tiempos de referencia
Qué dice la fuente
En un taller
Cocinar
Que el alimento alcance al menos 70 °C en el centro (OMS); la AESAN añade: durante al menos dos minutos.
Lo horneado se saca cuando está hecho por dentro, no cuando huele. Un bizcocho se comprueba con un palillo, que debe salir limpio.
Frío
Refrigerar cuanto antes lo cocinado y lo perecedero, a 5 °C como máximo.
Yogur, queso, nata y huevos viajan en nevera portátil con hielo y salen cuando se usan.
El reloj
No dejar alimentos cocinados más de dos horas a temperatura ambiente.
Lo que se lleva a casa se come esa tarde o va a la nevera. Se dice a las familias al entregar.
Crudo y cocinado
Separarlos, con tablas y utensilios distintos.
En repostería apenas hay crudos de riesgo. Si se usa jamón, pollo o atún, una mesa y una tabla aparte.
OMS, «Manual sobre las cinco claves para la inocuidad de los alimentos»1, y AESAN, normas para la preparación higiénica de los alimentos2. La columna de la derecha es práctica de oficio.
Alergias: se pregunta antes de comprar
La pregunta se hace a la familia, por escrito y antes de elegir la receta: si el niño tiene alguna alergia o intolerancia alimentaria, o celiaquía, y a qué. Preguntarlo en la puerta, con la masa ya hecha, deja solo dos salidas, y las dos malas: que el niño mire o que alguien improvise.
La normativa europea reúne en una lista las catorce sustancias que más alergias e intolerancias causan y obliga a destacarlas en la lista de ingredientes de los envases, con una letra o un fondo que las distinga del resto.4 Son los cereales con gluten, los crustáceos, el huevo, el pescado, los cacahuetes, la soja, la leche, los frutos de cáscara, el apio, la mostaza, el sésamo, los sulfitos, los altramuces y los moluscos. Eso deja una rutina sencilla: se lee la etiqueta de cada producto, cada vez, buscando las palabras en negrita. También la del chocolate, la de los fideos de colores y la de la levadura, que es donde aparecen las sorpresas.
La AEP explica que, en niños muy sensibilizados, la reacción puede desencadenarse con una cantidad mínima del alimento e incluso por contacto indirecto.5 Por eso no sirve apartar las nueces de una ración. Si en el grupo hay un alérgico a un ingrediente, lo prudente es cambiar la receta para todos. Sale más sencillo y nadie come distinto.
Con la celiaquía pasa algo parecido. Según la AEP, la contaminación con pequeñas cantidades de gluten puede bastar para reactivar la enfermedad, y eso obliga a cocinar con recipientes y espacios separados.6 En un aula donde veinte niños amasan harina de trigo, esa separación es muy difícil de garantizar. Lo sensato es hablarlo con la familia antes y decidir con ella: una receta sin harina para todo el grupo, como las brochetas o los vasitos de las recetas sin horno, suele ser la mejor salida.
Qué puede comer o tocar cada niño lo deciden su familia y su pediatra, no quien dirige el taller. Y si vas a apuntar a tu hijo a uno, pregunta a quien lo organice qué receta se hace y con qué productos. Cómo debe circular ese dato hasta el monitor y qué se hace ante una reacción está contado en alergias en un campamento.
Qué lleva cada receta
Los alérgenos de la lista europea que llevan, por sus ingredientes básicos, las recetas de esta guía.
Recetas de la guía y alérgenos de sus ingredientes básicos
Gluten
Huevo
Leche
Sésamo
Galletas de mantequilla
Bizcocho de yogur
Pizza con mozzarella
Pan
Vasitos de yogur, fruta y galleta
Hummus
Brochetas de fruta, guacamole, limonada
Solo los ingredientes de la receta tal como se da en esta guía. Los productos comprados (galletas, chocolate, pan para mojar, coberturas) pueden añadir soja, frutos de cáscara u otros: manda la etiqueta de lo que tengas en la mano. Las frutas no están en la lista de catorce, pero también hay alergias a frutas: se pregunta igual.
Preguntas frecuentes
¿Se puede comer la masa cruda de galletas o de bizcocho?
No. Lleva huevo crudo y harina cruda, y los dos pueden tener microbios que solo mueren con el calor del horno. La masa se come cuando está horneada.
¿Cuánto tiempo hay que lavarse las manos?
La OMS indica enjabonarlas durante al menos veinte segundos, después de mojarlas con agua corriente, y aclarar y secar. Con niños, una canción corta entera.
¿Qué alérgenos hay que mirar en una etiqueta?
Los catorce de la lista europea, que los envases deben destacar en la lista de ingredientes: gluten, crustáceos, huevo, pescado, cacahuetes, soja, leche, frutos de cáscara, apio, mostaza, sésamo, sulfitos, altramuces y moluscos.
¿Puede un niño celiaco ir a un taller de cocina con harina?
Hay que hablarlo antes con quien lo organiza y decidirlo con el pediatra. Pequeñas cantidades de gluten pueden bastar para perjudicarle y en una sala donde se amasa harina de trigo es difícil evitarlas. Una receta sin harina para todo el grupo suele resolverlo.
¿Cuánto aguanta fuera de la nevera lo que han cocinado?
La referencia de la OMS y de la AESAN es no dejar alimentos cocinados más de dos horas a temperatura ambiente. Lo que lleve yogur, nata o queso, a la nevera en cuanto se llega a casa.
De dónde salen los datos
1 Organización Mundial de la Salud: «Manual sobre las cinco claves para la inocuidad de los alimentos» (lavado de manos, cocción a 70 °C, conservación por debajo de 5 °C y dos horas a temperatura ambiente). Ver la fuente
2 Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN): «Prevenir intoxicaciones alimentarias en verano», normas para la preparación higiénica de los alimentos. Ver la fuente
3 Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, Estados Unidos): «Harina y masa crudas». Ver la fuente
4 Reglamento (UE) n.º 1169/2011, sobre la información alimentaria facilitada al consumidor: artículo 21 y anexo II (sustancias o productos que causan alergias o intolerancias). Diario Oficial de la Unión Europea, en el BOE. Ver la fuente
5 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Alergia a los alimentos. ¿Qué es?». Ver la fuente
6 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Enfermedad celiaca». Ver la fuente