Juegos · 5 de 8

Juegos de confianza que sí se pueden hacer con niños

Buena parte de las dinámicas de confianza que circulan están pensadas para adultos: dejarse caer hacia atrás, que te balanceen, que te levanten. Con niños no son seguras. Hay otras que sí lo son, y se hacen andando, en llano y con los ojos cerrados en vez de vendados. Aquí van seis, cada una con su edad mínima y su aviso.

7 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Varias manos de niños apiladas unas sobre otras, vistas desde arriba sobre la hierba

Seis reglas que van antes que el juego

Se dicen todas, siempre, aunque el grupo ya las sepa.

  • Ojos cerrados, no vendadosQuien lleva los ojos cerrados puede abrirlos cuando quiera. Eso es lo que hace seguro el juego, y nadie le va a llamar tramposo por abrirlos.
  • AndandoEn ningún juego de esta página se corre. El ritmo lo pone quien va a ciegas.
  • En llano y despejadoSin escalones, bordillos, columnas ni mochilas por el suelo. Si el sitio no lo cumple, se juega a otra cosa.
  • Una palabra que lo para todo«Alto» lo puede decir cualquiera, y cuando se oye todo el mundo se queda quieto y abre los ojos.
  • Nadie está obligadoQuien no quiera cerrar los ojos puede hacer el juego con ellos abiertos o ser solo guía. Sin preguntas delante del grupo.
  • Las parejas las haces túCon tamaños parecidos donde hay contacto, y separando a los dos que se van a pasar el rato de broma.

Para empezar, con los ojos abiertos

Antes de pedirle a nadie que cierre los ojos, el grupo tiene que haber hecho algo por parejas en lo que uno manda y otro se deja llevar. Estos dos sirven para eso.

El espejo

Edad mínima: 5 años. Jugadores: por parejas, cualquier número. Material: ninguno. Espacio: el que ocupan de pie, uno frente a otro. Duración: 5 minutos.

Cómo se explica en tres frases: «Uno es la persona y el otro es su espejo. La persona se mueve muy despacio y el espejo hace lo mismo, a la vez. A la palmada, cambiáis».

Variantes: sin decir quién manda: los dos se mueven y se siguen a la vez, y desde fuera no se sabe quién lleva a quién. Qué suele fallar: que la persona vaya deprisa para pillar al espejo. La consigna es la contraria: «Tu trabajo es que tu espejo pueda seguirte». Aviso: no hay contacto; se deja medio metro entre los dos.

El escultor

Edad mínima: 6 años. Jugadores: por parejas. Material: ninguno. Duración: 5 a 8 minutos.

Cómo se explica: «Uno es barro y el otro, escultor. El escultor coloca al barro como quiera, moviéndole los brazos y las manos con cuidado, y el barro se queda como le dejan. Luego paseamos por el museo a ver las estatuas».

Variantes: con tema: un deporte, un animal, un oficio, y el resto adivina. Sin tocar: el escultor mueve al barro con hilos imaginarios, y el barro sigue la mano. Qué suele fallar: posturas imposibles de aguantar. Regla: la estatua tiene que poder quedarse así mientras cuentas hasta veinte. Aviso: solo se mueven brazos, manos y la inclinación de la cabeza; nunca se empuja el tronco ni se levanta una pierna a otro. Y el escultor pregunta antes de tocar.

Tres juegos con los ojos cerrados

El lazarillo

Edad mínima: 7 años. Jugadores: por parejas; mejor media clase cada vez que todos a la vez. Material: ninguno. Espacio: una sala despejada o un patio llano, con los bordes lejos. Duración: 2 minutos por turno, 10 en total.

Cómo se explica: «Uno cierra los ojos y el otro le guía. El guía se pone a su lado, le ofrece el brazo y le lleva de paseo, despacio, avisando de lo que hay. Quien va a ciegas puede abrir los ojos cuando quiera».

Variantes: de menos a más. Primero, del brazo. Después, el guía va detrás con las manos en los hombros. Para mayores de nueve años, solo con la voz, sin tocarse, a un paso de distancia. Qué suele fallar: el guía gracioso que lleva a su pareja contra otra. Se dice antes: «El guía responde de que su pareja no toque nada ni a nadie». A quien lo incumple se le cambia de papel, sin discurso. Aviso: nada de obstáculos a propósito. Un adulto en cada borde del espacio, y si hay más de doce parejas, por turnos.

El tren ciego

Edad mínima: 8 años. Jugadores: trenes de cuatro o cinco. Material: ninguno; un par de conos como estación de llegada. Duración: 10 minutos.

Cómo se explica: «En fila, con las manos en los hombros del de delante. Todos cerráis los ojos menos el último, que es el maquinista. El maquinista conduce sin hablar: un toque en el hombro derecho es girar a la derecha, en el izquierdo, a la izquierda, y los dos a la vez, parar. El toque se pasa hacia delante hasta la locomotora».

Variantes: llevar el tren hasta una estación marcada con conos. Rotar para que todos conduzcan. Qué suele fallar: el mensaje llega tarde o cambiado, y por eso mismo engancha. Se empieza con trenes de tres. Aviso: andando despacio y con los trenes saliendo de puntos separados. El primero lleva una mano adelantada, a la altura del pecho, por si acaso.

Encontrarse por el sonido

Edad mínima: 6 años. Jugadores: de 8 a 24, por parejas. Material: ninguno. Espacio: una sala vacía o un círculo marcado. Duración: 5 minutos.

Cómo se explica: «Cada pareja elige un sonido de animal. Os separáis, cerráis los ojos y, a la señal, hacéis vuestro sonido y andáis despacio hasta encontraros. Cuando os encontréis, abrís los ojos y os quedáis en silencio».

Variantes: por familias de cuatro en lugar de parejas. Qué suele fallar: el ruido. Con veinte animales a la vez no se oye nada; se hace en dos tandas, y la que mira hace de pared: se colocan en el borde y frenan con suavidad a quien se acerque. Aviso: todos andan con las manos por delante, abiertas, a la altura del pecho. Pasos cortos.

Y uno de apoyarse: espalda con espalda

Edad mínima: 7 años. Jugadores: por parejas de tamaño parecido. Material: ninguno; si hay colchonetas o hierba, mejor. Duración: 5 minutos.

Cómo se explica: «Sentados en el suelo, espalda con espalda, con las rodillas dobladas. Hay que levantarse los dos a la vez, sin apoyar las manos en el suelo, empujando cada uno contra la espalda del otro».

Sale cuando los dos empujan lo mismo. Si falla, los dos se quedan sentados donde estaban.

Variantes: con los brazos entrelazados por los codos. Al revés: de pie, bajar hasta sentarse. En tríos y en cuartetos, para mayores de nueve años. Qué suele fallar: parejas muy desiguales, que no lo consiguen por mucho que quieran; por eso las haces tú. Aviso: suelo que no resbale, y sin tirones de brazos: si se entrelazan los codos, se sueltan antes de reintentarlo.

Qué pide cada juego

Van de menos a más exigentes, y el orden de las filas es también el orden en que conviene presentárselos a un grupo.

Seis juegos de confianza y lo que piden
Desde 5-6 añosDesde 7-8 añosOjos cerradosHay contactoVale en un aulaGrupo que ya se conoce
El espejo
El escultor
Encontrarse por el sonido
Espalda con espalda
El lazarillo
El tren ciego

Las edades mínimas son criterio de oficio, no una norma: es lo que vemos funcionar. Con un grupo inquieto o recién formado, se sube un año.

Cuándo se sacan y cuándo se guardan

No son juegos para el primer día. Cerrar los ojos delante de gente que no conoces cuesta, y hay quien lo pasa mal y no lo dice. Encajan a mitad de semana en un campamento, o en un grupo de clase que ya lleva un trimestre junto.

Tampoco le van a un grupo que viene acelerado. Después de un juego de correr, primero algo que baje el ritmo. Y si un día el ambiente está revuelto, se dejan para otro.

Si trabajas con grupos en los que hay niños con necesidades de apoyo, un apunte: algunos de estos juegos pueden resultarles muy incómodos, por el contacto o por quedarse sin ver, y otros son justo los que mejor les van. Lo que sabemos hacer es preguntar a la familia y a quien conoce al niño, y tener preparada la versión con los ojos abiertos. Más sobre cómo se ajusta una actividad, en ajustes razonables.

Si el grupo todavía no está para esto, se empieza por los juegos en los que nadie se expone: están en juegos sin eliminados. Y cuando ya se fían, el paso siguiente son los retos de grupo.

Dudas sobre los juegos de confianza

¿A partir de qué edad se pueden hacer juegos de confianza?

Con los ojos abiertos, como el espejo, desde los cinco años. Los de ojos cerrados y guía, desde los siete u ocho. Es criterio de oficio, y depende mucho de que el grupo ya se conozca.

¿Se pueden vendar los ojos a los niños?

Preferimos que los cierren. Con los ojos cerrados, el niño decide cuándo abrirlos y eso le da control; con una venda depende de otro para quitársela. El juego funciona igual.

¿Por qué no hacer la caída hacia atrás?

Porque quien recoge tiene que sostener el peso de un cuerpo que cae, y un niño no tiene fuerza ni técnica para hacerlo siempre bien. Si falla una vez, la caída es de espaldas y sin manos.

¿Qué hago si un niño no quiere cerrar los ojos?

Nada especial. Que lo haga con los ojos abiertos o que sea guía. La mayoría acaba probando en la segunda ronda, cuando ve que a los demás no les pasa nada. Si le obligas, rompes justo lo que el juego busca.

¿Cuántos adultos hacen falta?

En los juegos de ojos cerrados, uno por cada borde del espacio por el que alguien pueda salirse, y nunca todo el grupo a ciegas a la vez. Con un solo adulto, se juega por tandas pequeñas.

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