Manualidades por edad: qué puede hacer solo a cada una
La edad que pone en la caja de un juego de manualidades suele ser la edad a la que un niño puede hacerlo con un adulto al lado. La que interesa es otra: a qué edad lo hace él. De los dos a los doce años, qué herramientas maneja cada tramo, cuánto dura su atención y qué piezas encajan.
7 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
La prueba: ¿quién ha hecho tres cuartas partes?
Una pieza es de la edad de un niño si él puede hacer, sin ayuda, la mayor parte del trabajo. Si el adulto recorta, pega y remata, y al niño le queda poner una pegatina, la pieza es de otra edad, por mucho que el resultado luzca en la nevera.
Las edades de esta página son orientación de oficio, de lo que se ve en las mesas, y no una norma: dentro de la misma clase hay un año de diferencia entre el mayor y el pequeño, y niños que con cuatro recortan como otros con seis. El currículo oficial de Educación Infantil lo plantea como algo que se adquiere poco a poco: habla de un «dominio progresivo de la coordinación visomotriz en el contacto con objetos y materiales» y, sobre el lenguaje plástico, de ir desarrollando destrezas mientras se experimenta «con distintas técnicas y materiales para expresar ideas, emociones y sentimientos»1.
Dicho en la mesa: lo que hoy no sale, sale dentro de seis meses, y mientras tanto hay otra pieza que sí.
Las herramientas llegan por orden
El tramo marca la edad a la que suelen manejarla solos. Antes se puede probar, con un adulto al lado.
A qué edad se maneja cada herramienta
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Rasgar y arrugar papel
con las manos
Pegar con barra y poner gomets
el adulto destapa
Pintar con las manos y con brocha gorda
de pie
Tijeras: cortes sueltos y flecos
punta redonda
Cola blanca con pincel
en un tapón
Recortar una figura por la línea
mueven el papel
Plegar con precisión
esquina con esquina
Aguja lanera y nudos sencillos
punta redonda
Regla, medir y diseñar la pieza
solos
Edades en años. Criterio de oficio. El cúter, la pistola de silicona caliente, la plancha y el punzón no aparecen porque a ninguna de estas edades son herramienta de niño.
Dos y tres años: lo que importa es el rato
A esta edad no hay pieza. Hay pintura en las manos, papel que se rasga y masa que se aplasta, y a los diez o quince minutos se acabó. Pedir un resultado reconocible es pedirle al adulto que lo haga.
Lo que va bien son los gestos grandes y repetidos: pintar con las manos o con brocha gorda sobre un papel sujeto a la mesa, rasgar papeles y pegarlos, llenar una hoja de gomets, amasar. Siempre con un adulto por niño o casi, y de pie o en el suelo mejor que sentados.
Y nada pequeño en la mesa. La Asociación Española de Pediatría señala que el riesgo de atragantamiento es mayor en los menores de tres o cuatro años y recomienda mantener los objetos pequeños fuera de su alcance2: ni cuentas, ni ojos móviles, ni tapones, ni legumbres para pegar.
Cuatro y cinco años: la base hecha y un paso cada vez
Aquí ya quieren llevarse algo, y aguantan veinte minutos o media hora si la pieza avanza. Manejan la barra de pegamento, el pincel y la tijera en cortes cortos, pero recortar una silueta con curvas todavía les cuesta mucho. Lo que funciona es darles la base ya recortada y dejarles todo lo demás: el color, lo que se pega y dónde.
Las instrucciones, de una en una. «Primero pintamos el plato» y, cuando todos han pintado, lo siguiente. Tres pasos dichos de golpe son dos pasos perdidos.
Encajan los prismáticos y la oruga de huevera de cartón y material reciclado, los colgantes de pasta de sal, las piedras pintadas y los pinceles de monte de manualidades con cosas del campo, la cadeneta de papel y, entre las de fecha, la careta de plato de cartón de carnaval.
De seis a ocho: quieren que se parezca
Con la Primaria llega la pieza de verdad. Recortan siguiendo la línea, pliegan esquina con esquina, siguen una secuencia de cuatro o cinco pasos mirando una muestra y aguantan tres cuartos de hora. Y aparece algo nuevo: comparan la suya con la del modelo y con la del vecino, y se enfadan si no se parece.
Por eso les van bien las técnicas con regla clara, en las que hacerlo bien depende de seguir el orden y no de tener buena mano: plegados, tejidos, enrollados. El comecocos y el mantel tejido, el pompón y el ojo de dios de manualidades con lana, el árbol soplado o el marcapáginas de esquina del Día del Libro.
La muestra, mejor en varios estados: una terminada y otra a medio hacer en cada paso difícil. Y tres terminadas distintas entre sí, para que quede claro que no hay una sola manera de acertar.
De nueve a doce: que sirva y que sea suya
A partir de cuarto de Primaria, la manualidad «de pequeños» se rechaza, y con razón. Les interesa lo que se usa o se regala, y sobre todo lo que han decidido ellos: el diseño, los colores, el mensaje. Pueden estar una hora o más, y volver otro día a terminar.
Al adulto le toca otra cosa: enseñar la técnica y dejarles el diseño. Un telar de cartón, un cuenco de arcilla, un molinillo que gire de verdad, un juego de tres en raya con su tablero, o las piezas de fecha en las que hay que pensar, como el talonario de vales del Día del Padre o el libro de un folio.
Es también la edad de ayudar. En un grupo mezclado, el de once que ya ha terminado puede ser las manos del de cinco, y suele hacerlo mejor que un adulto, porque no se la hace: le espera.
Doce piezas y su tramo
Todas tienen ficha en estas guías. El punto marca la edad a la que la hacen casi enteros.
Qué pieza para qué edad
2-3 años
4-5 años
6-8 años
9-12 años
Collage de papel rasgado
Sellos con témpera
Mariposa de simetría
Prismáticos de tubos
Colgantes de pasta de sal
Piedras pintadas
Comecocos
Mantel de papel tejido
Pompón
Ojo de dios
Telar de cartón
Cuenco de arcilla
Criterio de oficio. A los dos y tres años, todas con un adulto al lado.
Las tijeras se aprenden en cinco escalones
De todo lo que se hace en una mesa de manualidades, recortar es lo más difícil, y se enseña por partes. El orden que usamos: primero, cortar churros de plastilina, que ofrecen resistencia y no se doblan. Segundo, dar cortes sueltos en el borde de una tira de papel, para hacer flecos. Tercero, cortar de un solo golpe tiras estrechas. Cuarto, seguir una línea recta larga. Quinto, las curvas, y solo entonces una figura.
Dos cosas se corrigen desde el primer día. El pulgar va arriba, mirando al techo, y la mano que corta se queda quieta delante del cuerpo; la que se mueve es la otra, girando el papel. Y el niño zurdo necesita tijeras de zurdo, con las hojas montadas al revés: con unas de diestro no ve la línea por la que corta.
Preguntas frecuentes
¿Qué manualidades puede hacer un niño de dos años?
Las de un solo gesto y sin piezas pequeñas: pintar con las manos o con brocha gorda, rasgar papel y pegarlo, poner gomets y amasar. Diez o quince minutos, con un adulto al lado y sin esperar un resultado.
¿A qué edad pueden usar tijeras?
Como orientación de oficio, hacia los tres o cuatro años empiezan con cortes sueltos, con tijeras de punta redonda y un adulto al lado. Recortar una figura siguiendo la línea suele llegar hacia los cinco o seis.
¿Qué manualidad le gusta a un niño de diez años?
La que sirve para algo y ha diseñado él: un telar, un cuenco de arcilla, un juego con su tablero, un molinillo que gira. A esa edad rechazan lo que les parece de pequeños.
¿Cuánto tiempo aguanta un niño haciendo una manualidad?
Como orientación: diez o quince minutos con dos o tres años, de veinte a treinta con cuatro o cinco, unos tres cuartos de hora de seis a ocho, y una hora o más a partir de los nueve si la pieza le interesa.
¿Qué hago si mi hijo se frustra porque no le sale?
Bajar un escalón de dificultad sin decirlo: darle la base hecha, cambiar recortar por rasgar o proponerle una técnica de regla clara, como tejer papel. Y no terminársela: una pieza acabada por un adulto no le enseña que puede.
De dónde salen los datos
1 Real Decreto 95/2022, de 1 de febrero, por el que se establece la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Infantil (anexos: saberes básicos y lenguaje plástico). Boletín Oficial del Estado. Ver la fuente
2 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Atragantamiento en la infancia: prevención y tratamiento». Ver la fuente