Manualidades sin manchar: ni pintura, ni cola, ni grifo
Una biblioteca con moqueta, el salón de los abuelos, una sala sin agua, un tren. Hay sitios donde un bote de témpera no puede entrar, y no por eso hay que renunciar a hacer algo con las manos. Qué mancha de verdad y qué no, lo que cabe en una bolsa y cuatro piezas que se recogen en dos minutos.
7 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Manchar es tres cosas distintas
Cuando alguien pide una manualidad «que no manche» puede estar pidiendo tres cosas, y conviene saber cuál. Puede querer que no deje marca en la ropa ni en la mesa, y eso descarta la pintura, la cola y casi todos los rotuladores. O que no deje restos por el suelo: recortes diminutos, purpurina, migas de plastilina pisadas. O que no haga falta agua, ni para trabajar ni para lavarse las manos.
Lo que cumple las tres es poco y da mucho de sí: papel, cinta adhesiva, pegatinas, lana, limpiapipas, lápices y ceras duras. Con eso está hecha esta página.
La purpurina es el peor enemigo de un suelo. La de plástico, suelta, no puede venderse en la Unión Europea desde el 17 de octubre de 2023, dentro de la restricción de los microplásticos1. Quien conserve un bote antiguo en el armario hará bien en dejarlo ahí el día que toque trabajar sobre una alfombra.
Lo que deja cada material
Un punto es un problema. Los de arriba no tienen ninguno.
Qué rastro deja cada cosa
Marca la ropa
Marca la mesa
Deja restos en el suelo
Pide agua
Pide secado
Lápices de colores
Cinta adhesiva y pegatinas
Limpiapipas y lana
Papel para plegar
Ceras duras
Papel para recortar
Barra de pegamento
Rotuladores lavables
Plastilina
Cola blanca
Témpera
Criterio de oficio. Las marcas de las ceras, de la barra y de los rotuladores lavables se van de una mesa lisa con un paño húmedo; sobre madera sin barnizar o sobre tela, no siempre.
Lo que cabe en una bolsa
Para una tarde fuera de casa o para una sala prestada. Todo junto pesa menos que un libro.
Una bandeja por niñoLa tapa de una caja de zapatos o una bandeja de cartón. Es su mesa: lo que se cae, cae dentro, y se recoge volcándola en la bolsa.
PapelFolios de colores y media docena de cartulinas. Con eso hay plegado para una hora.
CintaUn rollo de cinta de carrocero y otro de cinta de papel con dibujos. Las dos se cortan con los dedos y se despegan sin dejar marca.
PegatinasGomets de formas y colores. Para los pequeños, grandes: los despegan sin ayuda.
Limpiapipas y lanaVeinte limpiapipas y dos ovillos pequeños de lana gruesa, con algunas hebras ya cortadas.
Para dibujarLápices de colores con su sacapuntas de depósito. Ceras, si la mesa es lisa. Los rotuladores se quedan en casa.
Dos con cinta y pegatinas: sin tijeras siquiera
La ciudad de cinta
Edad: desde los tres años. Tiempo: media hora. Material: una cartulina por niño, cinta de carrocero, cinta de papel de colores, gomets y lápices.
La cinta de carrocero se rasga con los dedos, y con tiras rectas se construye casi todo: una carretera que cruza la cartulina, las vías de un tren, los edificios de una calle, una telaraña. Los gomets son las ventanas, las ruedas y los semáforos; con los lápices se añade lo demás. Sobre el suelo, si es liso, la misma cinta dibuja un circuito para coches que después se despega entero.
Qué suele fallar. Tiran de la cinta en lugar de pellizcarla y sale una tira de un metro, retorcida. Se les enseña a cortar con las dos manos juntas, como quien parte una galleta. Y antes de pegar nada en un mueble, una pared o un suelo ajeno, se prueba un trocito en un rincón y se pide permiso.
El mosaico de gomets
Edad: desde los dos años. Tiempo: quince o veinte minutos. Material: una hoja con un dibujo de trazo grueso (su inicial, un caracol, un camino) y gomets.
El niño sigue la línea pegando un gomet detrás de otro, o rellena la figura. Con los pequeños, el adulto retira el borde sobrante de la hoja de pegatinas, y así cada una sale con solo empujarla. Con cinco o seis años se convierte en un juego de series: rojo, azul, rojo, azul, y adivinar cuál toca.
La vidriera sin pegamento: el adhesivo ya viene puesto
Edad: desde los cuatro años. Tiempo: cuarenta minutos. Material: forro adhesivo transparente, del que se usa para forrar libros; un marco de cartulina negra con el hueco recortado por un adulto; papel de seda o celofán de colores; cinta adhesiva.
El adulto corta dos trozos de forro algo mayores que el marco. Retira el papel protector de uno y lo sujeta a la mesa por las esquinas, con el lado que pega hacia arriba; encima coloca el marco, que se queda pegado. Dentro del hueco, el niño va poniendo trozos de papel de seda rasgados con los dedos, unos al lado de otros o montados, hasta llenarlo. Para cerrar, el adulto coloca el segundo forro encima y recorta lo que sobra.
Se pega al cristal de una ventana con dos tiras de cinta: la luz pasa por los colores, y donde se montan dos papeles aparece un tercero. El hueco del marco puede ser un círculo, una hoja, una estrella o una letra.
Qué suele fallar. El forro se pega sobre sí mismo en cuanto se levanta de la mesa: por eso va sujeto por las esquinas antes de empezar. Un trozo mal puesto ya no se despega sin romperse, y conviene avisarlo antes. Y el paso de cerrar con el segundo forro es de adulto, despacio y de un lado a otro, para que no queden bolsas de aire.
Bichos de limpiapipas: retorcer y nada más
Edad: desde los cinco años. Tiempo: media hora. Material: cuatro o cinco limpiapipas por niño y un lápiz.
El limpiapipas se dobla, se enrolla y se queda como se le deja. Con tres gestos basta. Enrollado apretado alrededor de un lápiz y sacado después, es un muelle: un gusano, una cola o un caracol. Cuatro limpiapipas cruzados por el centro y retorcidos entre sí con dos vueltas son una araña de ocho patas, a la que se le doblan las rodillas. Y uno doblado por la mitad, con las puntas enrolladas hacia fuera, hace las antenas de una mariposa cuyas alas son otros dos, cerrados en lazo.
A partir de ahí inventan ellos: gafas, anillos, coronas, letras. Lo que hagan se deshace y vuelve a servir.
Qué hay que mirar. Por dentro llevan un alambre fino y las puntas pinchan. Lo primero que se enseña es a doblar cada punta sobre sí misma, un centímetro, antes de empezar. Si hace falta cortarlos, los corta un adulto con tijeras viejas. Y con menores de tres años en la sala no los ponemos en la mesa.
Preguntas frecuentes
¿Qué manualidades se pueden hacer sin pintura ni pegamento?
Las de plegar papel, las de cinta adhesiva y pegatinas, las de limpiapipas, las de lana y una vidriera hecha con forro adhesivo transparente y papel de seda, en la que el adhesivo ya viene puesto.
¿Qué llevo para entretener a un niño en un viaje o en un restaurante?
Una bandeja o la tapa de una caja, folios de colores, lápices, gomets, un rollo de cinta de carrocero y unos limpiapipas. Cabe en una bolsa y no necesita agua.
¿Los rotuladores lavables manchan?
Se van de las manos y de casi toda la ropa al lavarla, pero mientras tanto marcan mangas, mesas y sofás. Donde no se puede manchar nada, mejor lápices de colores.
¿Qué manualidad limpia puede hacer un niño de dos o tres años?
Un mosaico de gomets grandes sobre un dibujo de trazo grueso, o tiras de cinta de carrocero pegadas en una cartulina. Las dos se hacen sin tijeras.
¿Cómo recojo los trocitos de papel del suelo?
Con una tira de cinta de carrocero enrollada en la mano, con el adhesivo hacia fuera, dando toques sobre el suelo o la alfombra. Y la próxima vez, una bandeja por niño.
De dónde salen los datos
1 Comisión Europea: Reglamento (UE) 2023/2055, restricción de los microplásticos añadidos intencionadamente a los productos; apartado sobre la purpurina (en inglés). Ver la fuente
2 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Atragantamiento en la infancia: prevención y tratamiento». Ver la fuente