Un folio y unas tijeras dan para una tarde entera, con una condición: saber qué papel se tiene delante. El que se pliega bien no aguanta de pie y el que aguanta de pie se pliega mal. Cinco piezas con su ficha, de los tres a los doce años, y ninguna lleva pintura.
8 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Folio, cartulina y papel de seda no hacen lo mismo
La mayoría de los disgustos con el papel vienen de usar el que había y no el que tocaba. El folio corriente es fino, admite seis u ocho pliegues seguidos, se corta sin esfuerzo y se arruga en cuanto se moja. La cartulina, rígida, se sostiene de pie, hace de base y de tapa, y se resiste a doblarse por donde uno quiere. El papel de seda casi no pesa, deja pasar la luz y se rompe con mirarlo.
Dos trucos de oficio que quitan muchos problemas. Para doblar una cartulina limpia, antes se marca la raya con una regla y la punta de un bolígrafo gastado, apretando; después se pliega sola por ahí. Y para saber si un papel sirve para plegar, se hace la prueba con una esquina: si al doblarla dos veces el pliegue queda blando y gordo, ese papel es para recortar.
En el cajón faltan el periódico y el papel de embalar. El periódico protege la mesa y sirve de relleno; el de embalar, en rollo, es el único papel barato del tamaño de un niño tumbado.
Tres papeles, tres oficios
Lo que se le puede pedir a cada uno.
Folio, cartulina y papel de seda
Folio
Cartulina
Papel de seda
Para qué es
Plegar, dibujar y recortar figuras pequeñas.
Bases, tarjetas, caretas y todo lo que deba tenerse de pie.
Flores, vidrieras, bolitas arrugadas y relleno.
Cómo se pliega
Muy bien, muchas veces.
Una o dos veces, y marcando antes la raya.
No guarda el pliegue.
Si se moja
Se ondula y se rompe.
Aguanta témpera espesa.
Destiñe y se deshace.
Con qué se pega
Barra.
Barra; cola blanca si lleva peso.
Barra dada en la base, nunca sobre la seda.
Quién lo corta
Desde los cuatro años.
Desde los cinco o seis; antes cansa la mano.
Mejor rasgado que cortado.
Criterio de oficio.
Dos para empezar: sin tijeras o casi
El collage de papel rasgado
Edad: desde los tres años. Tiempo: media hora. Material: una cartulina por niño con una silueta grande dibujada a rotulador grueso (un pez, una manzana, una casa), papeles de colores de revistas o de regalo y una barra de pegamento.
El niño rasga el papel en trozos del tamaño de una moneda grande y los pega dentro de la silueta hasta que no se vea el fondo. El pegamento se da en la cartulina, por zonas, y los trozos se colocan encima: así no hay que untar cada papelito ni quedan los dedos pegajosos.
Qué suele fallar. Rasgar tiene su técnica. Muchos tiran del papel con las dos manos hacia fuera y no se rompe. Se les enseña a pellizcar con los dos pulgares juntos y a girar una mano hacia delante y otra hacia atrás. Y la silueta pequeña o con detalles finos, que se queda sin rellenar: cuanto más simple, mejor.
La cadeneta
Edad: desde los cuatro años. Tiempo: lo que se quiera. Material: tiras de papel de colores de dos dedos de ancho y un palmo de largo, y barra de pegamento o grapadora.
La primera tira se cierra en aro pegando un extremo sobre el otro. La segunda se pasa por dentro del aro antes de cerrarla, y así las demás. Va muy bien con un grupo grande: cada niño hace su tramo de diez eslabones y al final se unen todos con un eslabón más. Con veinte niños sale una cadeneta que cruza el aula.
Qué suele fallar. Cierran el aro sin pasarlo por el anterior y acaban con un montón de anillas sueltas. Con la barra, además, hay que apretar contando hasta diez; quien no tiene esa paciencia agradece la grapadora.
El comecocos: ocho pliegues y un juego
Desde los seis años. Veinte minutos de plegado y otros tantos para escribirlo. Un folio, tijeras y rotuladores.
Uno
Sacar un cuadrado
Se lleva una esquina del folio hasta el lado largo de enfrente, de modo que se forme un triángulo, y se corta la tira que sobra.
Dos
Marcar el centro
Se abre el triángulo, se dobla por la otra diagonal y se vuelve a abrir. Donde se cruzan las dos rayas está el centro.
Tres
Cuatro esquinas al centro
Cada esquina se dobla hasta tocar el centro. Queda un cuadrado más pequeño.
Cuatro
Dar la vuelta y repetir
Con las solapas contra la mesa, se doblan otra vez las cuatro esquinas al centro.
Cinco
Doblar y abrir
Se dobla por la mitad en un sentido y en el otro, para marcar. Por la cara de los cuatro cuadrados se meten el pulgar y el índice de cada mano y se juntan las puntas.
Lo que se escribe y lo que se tuerce
Por fuera quedan cuatro cuadrados, y en cada uno va un color. Por dentro hay ocho triángulos, cada uno con su número. Y debajo de cada solapa, lo que toque: una prueba («da tres saltos a la pata coja»), una pregunta, una adivinanza. Se juega de dos en dos. Uno elige color, el otro abre y cierra el comecocos tantas veces como letras tiene; después elige número, se repite, y al tercer turno se levanta la solapa.
Qué suele fallar. El cuadrado de partida no es cuadrado y las esquinas no llegan al centro. En el paso cuatro se olvidan de dar la vuelta. Y escriben antes de plegar, con lo que nada cae en su sitio: primero se pliega entero, se deshace el último paso y entonces se escribe.
El mantel tejido: por encima y por debajo
Edad: desde los cinco o seis años. Tiempo: cuarenta y cinco minutos. Material: una cartulina tamaño folio, tiras de otro color de dos dedos de ancho y tan largas como el lado corto de la cartulina (hacen falta unas doce), regla, lápiz, tijeras y barra de pegamento.
La cartulina se dobla por la mitad juntando los dos lados cortos. Desde el doblez se hacen cortes rectos hacia el borde abierto, separados dos dedos, y todos se detienen a dos dedos del final: para no pasarse, antes se traza a lápiz una raya de tope. Al abrir la cartulina hay una reja de rendijas con un marco alrededor.
La primera tira se pasa por encima de una rendija, por debajo de la siguiente, y así hasta el otro lado. La segunda empieza al revés: por debajo primero. Cada tira se empuja contra la anterior para que no queden huecos. Al terminar, los extremos se pegan al marco con un punto de barra. Sirve de mantel individual para la merienda; si lo estrena ese mismo día, mejor.
Qué suele fallar. El corte llega hasta el borde y la cartulina se queda en flecos: por eso la raya de tope. Dos tiras seguidas empezadas igual, y el tejido no se sujeta. Y las tiras cortadas a ojo, unas anchas y otras estrechas; con los pequeños llegan ya cortadas.
El molinillo de viento: tiene que girar
Edad: desde los seis años, con un adulto para el agujero. Tiempo: media hora. Material: un cuadrado de papel grueso o cartulina fina de unos quince centímetros de lado, decorado por las dos caras; un encuadernador de latón, de los de dos patas; una pajita de cartón rígida o una tira de cartón; regla, lápiz, tijeras y un punzón para el adulto.
Se trazan las dos diagonales del cuadrado. Desde cada esquina se corta por la raya hacia el centro, parando a dos dedos de él. Quedan cuatro triángulos unidos por el medio, cada uno con dos puntas. Se lleva al centro una punta de cada triángulo, siempre la del mismo lado, sin aplastar la curva que forma el papel: esa curva es la que coge el aire.
El adulto atraviesa con el punzón las cuatro puntas y el centro, y hace otro agujero cerca del extremo de la pajita. El encuadernador pasa por todo y se abre por detrás, dejando holgura: el molinillo tiene que bailar un poco sobre su eje.
Qué suele fallar. Casi siempre es que está demasiado apretado y no gira. También las aspas aplastadas como un sobre, que ya no hacen de vela, y el papel de folio, que se dobla con el primer soplido. Si roza con la pajita, un trocito de pajita ensartado entre los dos hace de separador.
Preguntas frecuentes
¿Qué manualidad de papel puede hacer un niño de tres años?
Un collage de papel rasgado: rompe papeles de colores con los dedos y los pega dentro de una silueta grande. No necesita tijeras y siempre queda bien.
¿Cómo se hace un comecocos de papel?
Con un cuadrado de papel: se doblan las cuatro esquinas al centro, se da la vuelta, se doblan otra vez las cuatro esquinas al centro, se pliega por la mitad y se meten los dedos bajo las cuatro solapas de fuera.
¿Por qué no gira mi molinillo?
Lo más probable es que el eje esté demasiado apretado. Tiene que quedar holgado. También falla si las aspas se han aplastado al llevarlas al centro o si el papel es tan fino que se dobla con el aire.
¿Folio o cartulina?
Folio para todo lo que lleve muchos pliegues, como el comecocos. Cartulina para lo que tenga que sostenerse o usarse, como el mantel tejido. Para pintar con témpera, siempre cartulina.
¿A qué edad se les puede dar tijeras?
Como orientación de oficio, hacia los tres o cuatro años empiezan con cortes sueltos en tiras estrechas, sentados y con un adulto al lado. Recortar una figura siguiendo la línea llega más tarde, hacia los cinco o seis.
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Papel y cartulina
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