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Juegos tranquilos: cinco para volver a la calma

Acaba el juego grande y hay veinte niños colorados, hablando a la vez, a diez minutos de que lleguen las familias. Decir «ahora, tranquilos» no baja a nadie. Lo que baja a un grupo es otro juego, uno en el que ganar consista en no hacer ruido.

8 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Un monitor y un grupo de niños en una sesión de relajación

A un grupo se le baja por escalones

Un grupo que viene de correr no pasa al silencio de un salto. Se lo pides, obedecen diez segundos los de siempre y el resto sigue. La vuelta a la calma va por escalones, y cada uno es un juego un poco más quieto que el anterior.

El primer escalón todavía se mueve, pero despacio y sin voz: andar de puntillas, cruzar la sala sin que te oigan. El segundo ya es quieto, con algo que hacer: escuchar, pasar un objeto. El tercero es quieto y sin tarea, que es lo más difícil: aguantar un minuto con los ojos cerrados.

En estos juegos, la mitad del trabajo lo hace tu voz. Se explican más bajo de lo normal y más despacio, y el grupo baja contigo sin que se lo digas. Si los explicas a gritos por encima del jaleo, ya has perdido.

Uno de andar sin ruido

El rey del silencio

Edad: desde 5 años. Jugadores: de 6 a 25. Material: una silla y unas llaves. Espacio: el grupo sentado a un lado de la sala y la silla al otro, a cinco o seis metros. Duración: 10 minutos.

Cómo se explica en tres frases: «El rey se sienta en esa silla con los ojos cerrados, y a sus pies están las llaves, que son su tesoro. Yo señalo a uno de vosotros, que tiene que ir hasta allí, cogerlas y volver sin que el rey le oiga. Si el rey oye algo, señala con el dedo hacia el ruido; si acierta, vuelves a tu sitio».

Reglas: el rey no abre los ojos y tiene tres señalamientos por ladrón, para que no apunte a todas partes. Quien trae las llaves hasta su sitio es el nuevo rey. El silencio del resto forma parte del juego: si el grupo hace ruido, el ladrón no tiene ninguna opción y lo saben. Variantes: hay otra manera de jugarlo, con el mismo nombre: el rey, con los ojos abiertos, llama con un gesto a quien vea más callado y quieto, que pasa a sentarse a su lado como ministro. Es más sencilla y vale desde los cuatro años. Con dos ladrones a la vez, desde lados distintos. Con un cascabel en lugar de las llaves, que es bastante más difícil. Qué suele fallar: el rey que mira por una rendija: se le da un pañuelo si lo quiere, o se sienta de espaldas. El grupo que chista y se ríe para delatar al ladrón: se para, se recuerda la regla en voz baja y se repite el turno. Y el suelo de tarima, que cruje y hace el juego imposible: se acorta la distancia.

Dos de escuchar

Adivinar sonidos

Edad: desde 4 años. Jugadores: los que haya. Material: lo que hay en la sala: unas llaves, una cremallera, un folio, unas tijeras, un libro, una tiza. Espacio: cada uno en su sitio. Duración: 5 minutos.

Cómo se explica: «Cerráis los ojos y yo hago un ruido con una cosa de la clase. Quien sepa qué es levanta la mano, sin abrir los ojos y sin decirlo. Cuando haya muchas manos, pregunto a uno».

Reglas: los ruidos van de fáciles a difíciles: agitar las llaves, subir una cremallera, rasgar un papel, abrir y cerrar unas tijeras, pasar las hojas de un libro, escribir en la pizarra. Quien acierta puede hacer el sonido siguiente. Variantes: sin hacer ningún ruido: un minuto con los ojos cerrados escuchando lo que ya suena, y luego se hace la lista entre todos; la lluvia, el radiador, unos pasos en el pasillo, la clase de al lado. Suele sorprenderles cuánto había. Adivinar de dónde viene: das una palmada en un rincón y señalan con el dedo, sin abrir los ojos. Qué suele fallar: el que grita la respuesta y se la quita a los demás, y para eso es la mano levantada. Los ojos abiertos; a quien le cuesta cerrarlos puede taparse con las manos o apoyar la frente en la mesa. Y los sonidos imposibles: si nadie lo adivina, se repite con los ojos abiertos y se pasa a otro.

Pasar el cascabel sin que suene

Edad: desde 4 años. Jugadores: de 6 a 20. Material: algo que suene al moverlo: un cascabel, un llavero con varias llaves, una botella pequeña con un puñado de arroz. Espacio: corro sentado. Duración: 5 minutos. No tiene un nombre fijo; cada grupo lo llama según el objeto que usa.

Cómo se explica: «Este cascabel tiene que dar la vuelta entera al corro, de mano en mano. El reto es que no suene ni una vez. Si suena, vuelve a empezar desde aquí».

Reglas: pasa por todas las manos, sin saltarse a nadie y sin dejarlo en el suelo. No hay prisa: no se cronometra. El logro es del corro entero. Variantes: uno en el centro con los ojos cerrados, que señala hacia donde ha oído algo. Dos objetos en sentidos contrarios. Con mayores, un vaso de plástico lleno de agua hasta el borde, si el suelo se puede mojar. Qué suele fallar: el que lo agita a propósito para hacer reír. Sin sermón: «ha sonado, empezamos», y otra vez desde el principio. A la segunda es el propio corro el que le pide que pare. Si se repite una tercera, se cambia de juego sin comentarlo. Y las prisas por pasarlo cuanto antes, que son las que lo hacen sonar: se enseña primero cómo se coge, con las dos manos cerradas alrededor.

Dos de no moverse

Los leones dormidos

Edad: desde 3 años. Jugadores: de 5 a 25. Material: ninguno; mejor con colchonetas o alfombra. Espacio: sitio para tumbarse todos. Duración: 5 minutos. También lo llaman «los dormilones».

Cómo se explica: «Sois leones y os habéis quedado dormidos: tumbados, sin moveros y sin hacer ruido. Yo soy el cazador y paseo entre vosotros. Al león que vea moverse, le toco el hombro y se levanta a ayudarme a mirar, en silencio».

Reglas: respirar y parpadear no cuenta como moverse. Los cazadores miran, no tocan a los que siguen dormidos ni les hablan al oído. Se acaba cuando quedan cuatro o cinco, a los que se aplaude sin ruido, agitando las manos en alto. Variantes: los cazadores pueden intentar hacer reír con caras y frases, siempre a un metro y en voz baja; sube el volumen, así que es para mitad de sesión y no para el cierre. Al revés, para acabar: todos son leones y tú los vas «despertando» de uno en uno con un toque, para ir a por la mochila. Qué suele fallar: buscar un único ganador, que alarga el juego diez minutos mientras veinte esperan de pie. Con el suelo frío o sucio nadie quiere tumbarse, y entonces se juega sentados, con la cabeza sobre los brazos. Y siempre hay alguno que se duerme de verdad; se le deja para el final.

El minuto

Edad: desde 7 años. Jugadores: los que haya. Material: un reloj con segundero o un cronómetro. Espacio: sentados, cada uno en su sitio. Duración: 3 minutos.

Cómo se explica: «Cerráis los ojos. Cuando yo diga “ya”, empieza un minuto. Cada uno levanta la mano, sin abrir los ojos, cuando crea que el minuto ha terminado».

Reglas: no se cuenta en voz alta ni moviendo los labios. La mano se queda arriba hasta el final. Tú apuntas quién la levanta más cerca del segundo sesenta y lo dices cuando todos han abierto los ojos. Variantes: medio minuto, para empezar o con los más pequeños. Dos minutos, con los mayores. De pie: en lugar de levantar la mano, se sientan. Qué suele fallar: casi todos se adelantan mucho, y hay manos arriba a los veinte segundos. No se comenta: se dice el dato y se propone otra ronda, que sale siempre más cerca. Y el que abre un ojo para copiar a los demás: por eso se pide la cabeza sobre la mesa o las manos en la cara.

Cuál cierra tu sesión

Los cinco, según la edad, el tiempo y lo que piden.

Cinco juegos de vuelta a la calma
3-5 años6-8 años9-12 añosCon las mesas puestasSin materialEn 3 minutos
El rey del silencio
Adivinar sonidos
Pasar el cascabel
Los leones dormidos
El minuto

Criterio de oficio. Con 3-5 años, el rey del silencio se juega en la versión del ministro.

Para seguir

Contar hasta veinte entre todos, que también deja a una clase callada, tiene su ficha en cooperativos para el aula, y el espejo por parejas, en juegos de confianza. Cuando el problema es que el grupo se te ha ido de las manos y no hay juego que valga, recuperar al grupo. Lo que va antes de estos cinco minutos, en juegos para días de lluvia, y la visión de conjunto, en juegos de interior.

Dudas sobre los juegos tranquilos

¿Qué juego sirve para calmar a un grupo después de correr?

Uno que todavía se mueva, pero sin voz, como el rey del silencio, seguido de uno quieto con tarea, como adivinar sonidos. De correr a estar quietos, sin nada en medio, no suele salir.

¿Cómo se juega al rey del silencio?

El rey se sienta con los ojos cerrados y un objeto a sus pies. Un jugador señalado intenta cogerlo sin que le oiga; si el rey señala hacia el ruido y acierta, el ladrón vuelve a su sitio. Quien lo consigue es el nuevo rey.

¿Hay juegos de silencio para niños de 3 y 4 años?

Los leones dormidos, pasar el cascabel sin que suene, adivinar sonidos fáciles y el rey del silencio en la versión del ministro. A esa edad, tres o cuatro minutos son bastantes.

¿Y si un niño no quiere cerrar los ojos o tumbarse?

No se le obliga. Puede mirar al suelo, apoyar la cabeza en los brazos o quedarse sentado. La alternativa se ofrece a todos al explicar el juego.

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