Juegos · 7 de 8

Juegos para casa: cinco para una tarde sin salir

Sábado, llueve desde las once y a las cuatro ya se ha dicho «me aburro» seis veces. En casa no hay veinticinco niños. Hay uno, dos o tres, de edades distintas, un salón con muebles y unos vecinos debajo. Los juegos que sirven ahí son otros, y casi todos caben en un folio.

8 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Niños dibujando con lápices de colores

En casa el grupo es de dos

Casi todos los juegos que se enseñan en un campamento piden un grupo. En casa falta gente y sobran diferencias: la de ocho años gana siempre al de cinco, y el de cinco deja de jugar. Por eso los juegos de casa que duran son de dos tipos. Los de papel y boli, uno contra uno, cortos y con revancha. Y los de montaje, en los que preparar el juego ocupa tanto como jugarlo, y ahí el pequeño sí puede.

Para igualar edades está la ventaja, que se puede usar en cualquier juego. El pequeño empieza, tiene un turno de más o juega con un barco menos que hundir. Se pacta antes de la primera partida y se dice con naturalidad, como se hace en cualquier deporte por categorías.

Y lo que te toca a ti: estos juegos se enseñan jugando una partida con ellos. Después ya se quedan solos, que es de lo que se trata.

Tres de papel y boli

El tres en raya

Edad: desde 5 años. Jugadores: dos. Material: papel y lápiz, o seis tapones de dos colores. Espacio: una mesa. Duración: un minuto por partida.

Cómo se explica en tres frases: «Dibujamos dos rayas de pie y dos tumbadas, y salen nueve casillas. Tú pones cruces y yo círculos, una cada vez. Gana quien consiga tres seguidas, en fila, en columna o en diagonal».

Reglas: empieza uno distinto en cada partida. Variantes: la de fichas, que es la tradicional: cada jugador tiene solo tres tapones; cuando los seis están puestos, en cada turno se mueve uno propio a una casilla vacía vecina, hasta que alguien haga la raya. No se agota nunca y da para mucho más que la de lápiz. Otra, al revés: pierde quien haga tres en raya. Qué suele fallar: en cuanto los dos aprenden a tapar, todas las partidas de lápiz acaban en empate y el juego se muere. Ahí toca pasar a la versión de fichas. Y con cinco años todavía no ven la diagonal: la primera tarde se juega enseñando, diciendo en alto «mira, aquí me faltaba una».

Los cuadritos

Edad: desde 6 años. Jugadores: dos o tres. Material: una hoja cuadriculada y un boli de un color para cada uno. Duración: 10 minutos. También se llama «puntos y cajas».

Cómo se explica: «Dibujamos una cuadrícula de puntos, seis por seis. En tu turno unes con una raya dos puntos que estén al lado, en horizontal o en vertical. Quien pone la raya que cierra un cuadrado escribe dentro su inicial y vuelve a tirar».

Reglas: las rayas en diagonal no existen. La partida acaba cuando no queda ninguna raya por poner, y gana quien tenga más cuadrados. Variantes: un tablero de cuatro por cuatro puntos para empezar. Tableros con otra forma: un triángulo, una cruz. Qué suele fallar: la trampa del tercer lado. Quien pone la tercera raya de un cuadrado se lo regala al siguiente, y los pequeños tardan en verlo; se juega una partida comentada antes de la partida en serio. El tablero enorme, que se hace eterno: con seis por seis puntos salen veinticinco cuadrados y es de sobra. Y con el mismo boli nadie sabe de quién es cada cuadrado: un color cada uno o la inicial bien clara.

Los barquitos

Edad: desde 7 años. Jugadores: dos. Material: dos hojas cuadriculadas, dos bolis y algo que tape la hoja, como una carpeta de pie. Duración: 20 minutos. Es la batalla naval de papel.

Cómo se explica: «Cada uno dibuja dos cuadrículas de diez por diez, con letras arriba y números al lado. En la primera escondes tus barcos; en la segunda apuntas tus disparos. Por turno dices una casilla, “be, cuatro”, y el otro contesta “agua”, “tocado” o “hundido”».

Reglas: la flota de siempre son diez barcos: uno de cuatro casillas, dos de tres, tres de dos y cuatro de una. Se dibujan en línea recta y sin tocarse entre sí, ni por las esquinas. Gana quien hunde antes la flota contraria. Variantes: para los de siete u ocho años, un tablero de seis por seis con tres barcos; dura cinco minutos. Quien acierta repite disparo, que acelera la partida. Qué suele fallar: no apuntar los disparos propios y repetir casilla diez veces: la segunda cuadrícula es obligatoria, con un punto para el agua y un aspa para el tocado. Los barcos que cambian de sitio a mitad de partida: se dibujan con boli, no con lápiz. Y la ventaja para el pequeño, que aquí es fácil: el mayor juega con un barco más que defender o con un disparo menos cada tres turnos.

Dos que primero se montan

El fútbol de soplar

Edad: desde 4 años. Jugadores: dos, o dos parejas. Material: una mesa, una bola de papel del tamaño de una nuez, cuatro pinzas o dos vasos para las porterías y libros para los bordes. Una pajita por jugador, si las hay. Duración: 10 minutos de montaje y partidos de dos minutos.

Cómo se explica: «La mesa es el campo y esta bola es el balón. Solo se puede mover soplando: nada de manos. Es gol cuando la bola pasa entre las dos pinzas del otro lado».

Reglas: se saca desde el centro después de cada gol. Si la bola se cae de la mesa, saca el otro desde ese sitio. Los partidos son a tres goles o a dos minutos, lo que llegue antes. Variantes: con pajita, que afina la puntería. En el suelo, tumbados boca abajo, con un pasillo como campo. Un circuito en lugar de un partido: llevar la bola soplando entre obstáculos, contra el reloj. Qué suele fallar: soplar mucho rato seguido marea; por eso los partidos son cortos y se descansa entre uno y otro. Si la bola es demasiado ligera sale volando, y basta con apretar más el papel. Y la mesa sin bordes, donde se pasa la tarde recogiendo la bola del suelo: una fila de libros a cada lado.

El suelo es lava

Edad: desde 4 años. Jugadores: de uno a cuatro. Material: cojines, una alfombra pequeña, toallas dobladas, folios pegados con cinta. Espacio: un pasillo o un salón despejado. Duración: 20 minutos, montaje incluido.

Cómo se explica: «El suelo se ha convertido en lava y solo se puede pisar en las islas. Hay que ir de la puerta a la ventana sin tocarlo. Quien lo pisa vuelve a la última isla grande».

Reglas: el recorrido lo montan ellos y lo aprueba un adulto. Qué muebles son isla se decide antes: el sofá sí o el sofá no, y nunca una mesa baja, una silla con ruedas o una estantería. En cada vuelta se quita una isla. Variantes: llevar un «tesoro» en las manos, un peluche o un vaso de plástico vacío. En equipo: no vale llegar si no llegan todos, y el mayor tiene que pensar cómo pasa el pequeño. Qué suele fallar: los cojines sobre tarima o baldosa patinan al saltar encima. Se colocan a la distancia de un paso largo, sin salto, y se juega descalzo, nunca en calcetines. Los folios sueltos resbalan igual: van pegados con cinta. Y los vecinos de abajo: es un juego de pasos y equilibrio, y si se convierte en uno de saltos se cambia el recorrido.

Cuál va con los que estáis

Los cinco, según la edad, cuántos juegan y lo que piden a la casa.

Cinco juegos para una tarde en casa
Desde 4-5 añosDesde 7 añosVale para un niño soloTres o másSentados a la mesaSin ruido para los vecinos
El tres en raya
Los cuadritos
Los barquitos
El fútbol de soplar
El suelo es lava

Criterio de oficio. Un niño solo puede jugar al fútbol de soplar como circuito contra el reloj y al suelo es lava como recorrido.

Cómo se reparte una tarde larga

  • Primero, el que mueveEl suelo es lava a primera hora, cuando todavía tienen cuerda. Dejarlo para el final es acostarlos con el salón patas arriba.
  • Luego, el de montarEl fútbol de soplar ocupa el doble de lo que dura el partido: hay que hacer el campo, las porterías y la bola.
  • Después, papel y boliLos cuadritos y los barquitos sientan a dos hermanos media hora. Es el rato en el que tú puedes hacer otra cosa.
  • Y un hueco sin planNo hace falta llenar la tarde entera. De un rato sin nada organizado sale a menudo el mejor juego, inventado por ellos.

Para seguir

Si se juntan cuatro o cinco, por un cumpleaños o porque han venido los primos, una gincana en casa ocupa la tarde entera. El escondite dentro de un piso tiene sus reglas: están en el escondite. Para hacer algo con las manos, manualidades de papel. Y sobre el «me aburro» y la tele, dos guías de familias: aburrirse y el verano y las pantallas.

Si en lugar de hermanos tienes un grupo entero bajo techo, la guía que te sirve es juegos de interior. Y si un domingo de lluvia prefieres salir de casa, mira los talleres en familia.

Dudas sobre jugar en casa

¿A qué pueden jugar dos hermanos en casa?

Al tres en raya, a los cuadritos y a los barquitos, con papel y boli; al fútbol de soplar en una mesa; y al suelo es lava con cojines. Si se llevan varios años, se pacta una ventaja para el pequeño antes de empezar.

¿Cómo se juega a los barquitos en papel?

Cada uno dibuja dos cuadrículas de diez por diez: en una esconde diez barcos (uno de cuatro casillas, dos de tres, tres de dos y cuatro de una) y en la otra apunta sus disparos. Se dice una casilla por turno y el otro responde agua, tocado o hundido.

¿Qué juego sirve para un niño solo?

El suelo es lava como recorrido y el fútbol de soplar como circuito contra el reloj. Los de papel y boli necesitan un rival; el primero puedes ser tú.

¿Y si tenemos vecinos debajo?

Los tres de papel y el fútbol de soplar no hacen ruido. El suelo es lava se monta con islas a un paso, sin saltos, y descalzos.

Y si quieres que lo hagamos nosotras

Juegos, gincanas y grandes juegos

Los montamos para colegios, ayuntamientos, fiestas y campamentos.

Ver las actividadesEscríbenos

Niños juegan con un paracaídas de colores

Antes de irte

¿Te avisamos de lo próximo?

Campamentos, talleres y planes con peques, antes que nadie. Solo de lo que te interese, y te das de baja con un clic.